La cantidad de argentinos con graves problemas para afrontar sus deudas continúa en aumento. Según un informe del Instituto Argentina Grande, en marzo de 2026 se registraron 3,3 millones de personas categorizadas como «deudores irrecuperables», es decir, con más de un año de atraso en el pago de sus obligaciones financieras.
La investigadora del instituto, Violeta Carrera Pereyra, explicó que esta situación representa cerca del 16% de los 20 millones de personas endeudadas que existen actualmente en el país.
El informe señala que gran parte de estas obligaciones corresponden a tarjetas de crédito, préstamos personales de bajo monto y financiamiento utilizado para cubrir gastos cotidianos, como alimentos, servicios o reparaciones domésticas.
Desde el Instituto Argentina Grande sostienen que el fenómeno no responde a una falta de voluntad de pago, sino a las dificultades económicas que enfrentan numerosos hogares. En ese sentido, remarcan que muchas familias recurren al endeudamiento para sostener consumos básicos y luego encuentran serias dificultades para cumplir con los vencimientos.
La investigadora también advirtió que quienes ingresan en la categoría de irrecuperables ven severamente restringido su acceso al crédito formal, ya que quedan registrados con antecedentes negativos en el sistema financiero.
Los bancos comienzan a buscar soluciones
El crecimiento de la morosidad también impacta en las entidades financieras. Según explicó Carrera Pereyra, las deudas impagas comienzan a reflejarse en los balances de bancos y billeteras virtuales como pérdidas cada vez más significativas.
Ante este escenario, algunas entidades ya comenzaron a implementar programas de refinanciación para clientes con atrasos que aún pueden regularizar su situación. Entre ellas mencionó iniciativas impulsadas por bancos provinciales y nacionales para reestructurar deudas y evitar que más personas caigan en situaciones de incobrabilidad.
Un problema que alcanzó niveles récord
De acuerdo con el análisis del instituto, la tasa de morosidad viene creciendo de manera sostenida desde fines de 2024 y actualmente se encuentra en los niveles más altos registrados en los últimos años.
Si bien consideran que el deterioro podría comenzar a estabilizarse debido a la magnitud alcanzada, advierten que la situación difícilmente mejore en el corto plazo sin medidas integrales que permitan aliviar el peso de las deudas y recomponer los ingresos de las familias.
En cuanto al panorama provincial, el informe ubica a La Rioja como la jurisdicción con mayores dificultades para el repago de deudas. Por su parte, Santa Fe presenta indicadores por debajo de la media nacional, aunque también muestra niveles elevados de morosidad.







