Un trabajador de Rafaela contó en el juicio cómo llegó al grupo mientras buscaba comprar un terreno. Después de una primera experiencia que terminó con la devolución del capital, continuó invirtiendo y llegó a entregar un millón de pesos y 3.500 dólares.
Un mecánico que vive en Rafaela declaróen el juicio a los Spaggiari. Su vínculo con los hermanos comenzó cuando buscaba comprar un terreno. En ese contexto, Gabriel (empleado) le ofreció una alternativa diferente: en lugar de destinar el dinero a la adquisición del lote y pagarlo en cuotas, podía invertirlo y recibir intereses durante uno o dos años.
La propuesta le resultó tentadora. Después de ese primer contacto, continuaron hablando por WhatsApp. Según declaró, le explicaban que la inversión le convenía porque, con los intereses acumulados, podría reunir el dinero necesario para comprar el terreno. Lo entendió como una forma de ahorro.
De una primera inversión a entregar un millón de pesos y dólares
La primera operación habría sido por 100.000 pesos. Según la reconstrucción, recuperó el capital y el convenio se cumplió íntegramente. Esa experiencia inicial habría sido un antecedente importante para entender por qué decidió continuar con las inversiones.
Más adelante, después de sufrir un accidente laboral, resolvió invertir también el dinero que había cobrado. En su declaración recordó una entrega de un millón de pesos y 3.500 dólares, realizada en abril de 2022.
Contó que llevó el dinero a una oficina, donde Carolina (empleado) recibió los fondos y firmó el acuerdo correspondiente. Esa inversión representó una apuesta económica mucho mayor, vinculada con recursos que había obtenido después de atravesar un accidente grave.
Al principio, los intereses se pagaban mediante un mecanismo que fue cambiando con el tiempo. El testigo explicó que primero coordinaba por WhatsApp con Miriam (empleada) y que luego implementaron un sistema de turnos a través de una página web. Con el turno y su documento, concurría a la caja para recibir el dinero.
Sin embargo, el sistema comenzó a presentar demoras. Según relató, les cancelaban turnos y, cuando conseguían una respuesta, les hablaban de problemas y atrasos relacionados con terrenos. La indicación era que esperaran y tuvieran paciencia porque la situación se iba a solucionar.
Hacia fines de 2022, de acuerdo con la corrección temporal del testimonio, los pagos dejaron de llegar.
Reuniones, promesas y un nuevo convenio
Ante la falta de respuestas, el testigo participó de reuniones con otros inversores. Recordó que eran alrededor de diez personas y que, después de insistir, consiguieron que los hermanos se presentaran en una vivienda para explicar qué había ocurrido.
Según declaró, les dijeron que el dinero estaba invertido, pero que había surgido un problema. También les prometieron que iban a pagar.
Posteriormente, contó, firmaron nuevos convenios con Carolina. Esos acuerdos establecían un plazo aproximado de un año para devolver el dinero y contemplaban la entrega de bienes como alternativa en caso de incumplimiento.
El plazo venció sin que obtuviera la devolución esperada. El testigo afirmó que después dejaron de tener respuestas y que la posibilidad de recuperar el capital quedó nuevamente en suspenso.
Al explicar el impacto personal de lo ocurrido, destacó el origen de una parte importante de los fondos: el dinero que había recibido después de un accidente laboral grave.
“Fue todo el dinero que tuve en un accidente laboral”, expresó al referirse a la pérdida. Su testimonio se sumó a los relatos de inversores que, durante el juicio oral a los Spaggiari, describen cómo llegaron al grupo, qué condiciones les ofrecieron y qué ocurrió cuando dejaron de cobrar y comenzaron a buscar alternativas para recuperar sus capitales.
Fuente: Rafaela Noticias







