La muerte de Omar Bonacci, luego de una discusión de tránsito en Santo Tomé, reabrió el debate sobre la violencia vial y los controles que se realizan para otorgar o renovar las licencias de conducir. En ese contexto, Carlos Torres, secretario de la Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV), explicó cuáles son las evaluaciones actuales y qué herramientas tiene el organismo para actuar ante conductas agresivas.
En una entrevista con Mitre Santa Fe, el funcionario señaló que los centros emisores de licencias de la provincia realizan exámenes psicofísicos para detectar patologías, problemas o alteraciones que puedan afectar la capacidad de una persona para conducir. Sin embargo, reconoció que anticipar las reacciones frente a situaciones de tensión resulta complejo.
“Es difícil evaluar a una persona desde el punto de vista psicológico o psiquiátrico respecto de cómo puede responder ante una situación extrema”, sostuvo Torres, quien también es médico.
La APSV puede suspender y reevaluar a los conductores
Consultado sobre la posibilidad de retirar la licencia a una persona que protagoniza episodios violentos, Torres explicó que la Agencia Provincial de Seguridad Vial tiene facultades administrativas para intervenir, incluso mientras avanza una investigación judicial.
“Nosotros podemos suspender la licencia, podemos reevaluarlo”, afirmó. Además, indicó que el organismo analizará cómo proceder en el caso ocurrido en Santo Tomé, que derivó en la muerte de Bonacci y en la detención de una persona.
El funcionario aclaró que la Justicia tiene a su cargo determinar las responsabilidades penales por el hecho, mientras que la suspensión de la licencia corresponde a las autoridades administrativas competentes.
En ese sentido, recordó que la APSV ya aplica mecanismos de suspensión preventiva y reevaluación ante infracciones graves de tránsito, mediante los procedimientos de alerta temprana.
Los exámenes y los límites para detectar la violencia
Torres señaló que en los últimos tiempos se incrementaron las exigencias vinculadas con la capacidad para conducir distintos tipos de vehículos. No obstante, consideró que los conflictos en la calle también reflejan comportamientos sociales que exceden los controles formales.
“Somos individualistas, no tenemos apego a las normas, exigimos muchísimo los controles, pero no nos gusta que nos controlen”, expresó al describir algunas actitudes habituales en el tránsito.
Para el titular de la APSV, la intolerancia, la impaciencia y la falta de respeto por las normas pueden convertir una discusión menor en un episodio de consecuencias graves. También reconoció que el organismo no cuenta con estadísticas propias sobre la cantidad de conflictos violentos entre conductores.
El llamado a mantener la calma al volante
Como mensaje para los conductores, Torres insistió en la importancia de evitar las confrontaciones y no responder a las provocaciones.
“El principal consejo que me parece que esto nos involucra a todos es tener calma”, remarcó. Y agregó que una mirada o un gesto pueden desencadenar una reacción inesperada, por lo que recomendó mantener la tranquilidad, actuar con paciencia y no responder ante las agresiones.
Finalmente, destacó la importancia de respetar las normas de circulación, dar prioridad a los peatones y evitar maniobras que puedan generar enfrentamientos.
“El tránsito es una construcción colectiva que la hacemos entre todos”, concluyó el funcionario, al advertir que los pequeños roces cotidianos pueden terminar en tragedias cuando prevalecen la intolerancia y la violencia.
Fuente: Rafaela Noticias







