La noche del miércoles cambió para siempre la vida de un vecino de nuestra ciudad. La boleta de la suerte, jugada en la mítica Agencia San Diego de Belgrano 670, metió los seis aciertos en «La Segunda» y se adjudicó un pozo bruto de más de $857 millones.
Sabemos que, tras los obligatorios descuentos impositivos que se quedan con el 30%, el afortunado se llevará a su casa una cifra neta cercana a los 600 millones de pesos.
Como el ganador todavía mantiene el misterio de su identidad y tiene 15 días para aparecer con el CBU, en Rafaela Noticias nos tomamos el atrevimiento de armarle una lista bien «tuerca» y localista para que sepa en qué se puede patinar semejante montaña de billetes.
1. Una flota de asado para todo el año (y para todo el barrio)
A valores actuales, con 600 millones de pesos te podés comprar unos 60.000 kilos de asado de primera calidad. Si calculamos que una persona promedio se clava medio kilo por comida, este rafaelino podría alimentar a unas 120.000 personas. Básicamente, le puede pagar un flor de asado de festejo a toda la población de Rafaela junta el próximo domingo y todavía le sobra para el carbón.
2. El sueño del «RafaBaches» propio
Si al ganador le molesta romper el tren delantero tanto como a nosotros, con esta plata puede olvidarse de renegar. Podría comprarse su propia máquina bacheadora industrial, camiones de asfalto frío y contratar una cuadrilla privada para solucionar todos los baches de su cuadra (y de paso, ganarse el aplauso de todos los vecinos del barrio). ¡Un héroe urbano con billetera de superhéroe!
3. Palco VIP eterno y boxes para el TC en Rafaela
Como se viene la gran carrera del Turismo Carretera en junio, el nuevo millonario ya no tiene que preocuparse por hacer fila desde un mes antes para acampar en el autódromo. Con esa plata se puede comprar los mejores motorhomes del país, techar los boxes y, si se le antoja, comprarle neumáticos nuevos a la mitad de la grilla de la ACTC para que corran con su publicidad.
4. Una montaña de lácteos para exportación
Para ponerse a tono con el perfil productivo de la región: con $600.000.000 se pueden adquirir alrededor de 1.000.000 de litros de leche directo de tambo o armarse una torre gigante de hormas de queso pategrás que llegue hasta el cielo. Si los exporta, pasa de millonario en pesos a magnate internacional en un abrir y cerrar de ojos.
5. El cable a tierra: Ladrillos y «chau jefe»
Dejando los delirios de lado, la realidad es que el premio neto equivale a unos $380.000 dólares en el mercado libre. Con eso, el afortunado rafaelino se puede comprar dos o tres departamentos muy lindos en el centro de la ciudad, cambiar el auto por un cero kilómetro de alta gama, darse el gusto de viajar a ver la Fórmula 1 y, fundamentalmente, clavar el cartel de «Chau Jefe» para dedicarse a tomar mates en la plaza 25 de Mayo todas las mañanas.








