El nuevo Invencible Velódromo de Rafaela fue uno de los grandes escenarios de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 y ahora comienza una nueva etapa: definir cómo se administrará, quiénes podrán utilizarlo y cómo se garantizará el mantenimiento de una pista de características internacionales.
La infraestructura fue diseñada con una pista de madera de Finlandia y estándares internacionales, con homologación para recibir competencias de alto nivel. Durante los Juegos quedó demostrado el potencial del escenario, pero su verdadero desafío será sostenerlo en el tiempo.

Los cuidados que necesita una pista de estas características
Rafael Romay, ingeniero y responsable de la construcción de la pista, ya había advertido sobre la importancia de mantenerla en condiciones. Según explicó, el principal enemigo de la superficie es la humedad, especialmente ante posibles filtraciones en la cubierta.
El especialista remarcó que será necesario realizar tareas permanentes de limpieza, como barrer y aspirar, además de controlar que no existan goteras. La pista necesita cuidados específicos para conservar sus condiciones y evitar que la madera se deteriore.
Romay también planteó un concepto central para el futuro del escenario: un velódromo no puede permanecer sin actividad. La utilización frecuente forma parte también de su conservación, siempre que se respeten las condiciones de uso y mantenimiento correspondientes.
¿Quiénes podrán utilizarlo?
Para Daniel Capella, entrenador rafaelino e integrante del staff de la Selección Argentina de Ciclismo, el desafío ahora es que el Velódromo tenga continuidad y sea aprovechado por el ciclismo.
Capella destacó que antes de los Juegos los integrantes del seleccionado pudieron entrenar durante aproximadamente un mes en la nueva pista, algo que les permitió adaptarse al escenario y conocer sus características antes de la competencia internacional.
La intención es que el espacio pueda ser utilizado por ciclistas locales, deportistas de otras localidades y delegaciones que lleguen a Rafaela para entrenar o competir, además de convertirse en sede de nuevos campeonatos nacionales e internacionales. De hecho, antes de los Juegos ya recibió competencias nacionales y una Copa Argentina C2 con participación internacional.
Capella también puso el foco en lo que viene después de los Juegos: generar nuevos eventos y darle continuidad al uso del escenario, para que la infraestructura no quede solamente como el lugar donde se disputó una competencia internacional, sino que se convierta en una herramienta permanente para el desarrollo del ciclismo.
Una administración que todavía debe definirse
Más allá del uso deportivo, queda pendiente resolver quién tendrá a su cargo la administración del Velódromo, cómo se organizarán los entrenamientos y competencias y de qué manera se afrontará el mantenimiento de la infraestructura.
Ese será uno de los puntos centrales de la etapa posterior a los Juegos: encontrar un esquema que permita sostener económicamente el espacio, preservar la pista y, al mismo tiempo, garantizar que pueda ser aprovechado por los deportistas de Rafaela, la región y el país.
Así, el legado del Velódromo no dependerá solamente de la obra realizada, sino de cómo se lo cuide, cómo se lo utilice y qué actividad deportiva pueda generar en los próximos años.
Fuente: Rafaela Noticias







