Un grupo de investigadores argentinos trabaja en una nueva estrategia para administrar la hormona de crecimiento, con el objetivo de reducir la frecuencia de las aplicaciones y facilitar la continuidad de los tratamientos, especialmente en niños.
El proyecto es desarrollado por científicos vinculados a la Universidad de Buenos Aires y al CONICET. El doctor Martín Desimone, profesor de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA e investigador del CONICET, explicó, en radio Mitre Santa Fe, que actualmente el tratamiento más habitual requiere una inyección diaria.
La investigación busca desarrollar un sistema de liberación prolongada. Según explicó Desimone, con una sola administración del material desarrollado por el equipo se podría lograr que la hormona se libere de manera sostenida durante aproximadamente 15 días.

La posibilidad de espaciar las aplicaciones podría mejorar la adherencia al tratamiento, especialmente en pacientes pediátricos. Actualmente existen algunas formulaciones que permiten administrar la hormona con una frecuencia semanal, aunque son más costosas y no siempre tienen la misma cobertura que las aplicaciones diarias.
Un tratamiento que puede extenderse durante años
Los problemas relacionados con el crecimiento suelen detectarse durante la infancia, a partir de los controles pediátricos y las mediciones de talla. En algunos casos, las primeras señales aparecen entre los 5 y 7 años, aunque la edad de inicio del tratamiento depende de cada paciente.
El especialista explicó que los resultados no son inmediatos: se necesitan meses o incluso años para observar cambios significativos y recuperar una velocidad de crecimiento acorde con la esperada para la población.
La constancia también resulta fundamental. Según Desimone, cuanto antes se inicia el tratamiento y mayor es la adherencia, mejores pueden ser los resultados en términos de talla final.

Una investigación que necesita financiamiento
Uno de los principales obstáculos para avanzar con el desarrollo es actualmente el financiamiento. El investigador señaló que la investigación científica atraviesa un escenario complejo y que varias líneas de trabajo se encuentran frenadas por falta de recursos.
En este caso, además, el trabajo con hormona de crecimiento implica costos elevados, lo que dificulta todavía más la continuidad del proyecto.
Antes de que una tecnología de este tipo pueda convertirse en un medicamento disponible para los pacientes, debe atravesar diferentes etapas de investigación para demostrar su seguridad y eficacia. Por eso, el desarrollo desde el laboratorio hasta su eventual llegada al mercado puede demandar varios años.
La investigación apunta así a una alternativa que, si logra superar las distintas etapas necesarias, podría hacer menos frecuente y más sencilla la administración de la hormona de crecimiento en los pacientes que requieren este tratamiento.
Fuente: Rafaela Noticias





