Un lector hizo pública una fuerte denuncia orientada hacia la gestión del Cementerio Municipal de Rafaela, calificando el procedimiento administrativo y operativo aplicado sobre los restos de su abuelo como una «falta total de respeto y de humanidad».
El afectado relató que, tras asistir al lugar luego de 43 años manteniendo todos los impuestos y pagos al día, se encontró con una faja de «desalojo» en la tumba de su familiar. Al consultar en la administración, le notificaron que la concesión había vencido a los 35 años.
Irregularidades en el cobro y faltas en el operativo
Bajo la advertencia de que los restos serían trasladados al osario común si no se liberaba el espacio para nuevos fallecidos, la familia se vio obligada a retirar el cuerpo. El denunciante remarcó que durante ocho años posteriores al vencimiento el municipio continuó cobrando las tasas sin realizar ninguna notificación previa.
El momento de la reducción de los restos óseos agravó el malestar de la familia. Según el testimonio, los operarios rompieron las placas y la tapa del nicho sin solicitar autorización previa, sin brindar tiempo para una despedida y sin explicar el procedimiento a los presentes.
Los restos de la persona fallecida fueron trasladados directamente hacia una bolsa negra utilizando la misma tela que se encontraba debajo del sector. El vecino denunció que la entrega se realizó de esa manera, sin limpieza, sin cuidado y omitiendo la colocación en una urna de reducción.
«Los restos de un ser querido no son un objeto. Detrás de cada reducción hay una historia, una familia y un duelo que merece ser tratado con dignidad», expresó el lector en el mensaje enviado a este medio.
Finalmente, aclaró que su cuestionamiento no apunta a la administración de los espacios del cementerio, sino a la manera en que, según su versión, fue tratado su abuelo y el acompañamiento brindado a la familia durante un momento de profundo dolor.





