Durante un cuarto intermedio de la segunda jornada del juicio oral en los Tribunales de Rafaela, el abogado defensor Gustavo Abraham realizó un balance sobre el desarrollo del debate y el material probatorio producido.
«En principio vamos bien, con todas las audiencias que están previstas vamos acelerados, dentro de lo que más o menos nosotros esperábamos. La verdad que estamos conformes con lo que se está haciendo en materia probatoria y, bueno, con optimismo esperando la evolución del juicio dentro de los carriles normales», afirmó el letrado.
Al ser consultado sobre los argumentos de la acusación, Abraham rechazó la existencia de un delito penal y vinculó la situación al escenario económico del país.
«Nosotros seguimos sosteniendo lo mismo que les decía ayer: esto fue claramente una cuestión dentro de la crisis que asoló al país por aquellos años mediante la pandemia anterior, y después una cuestión empresarial. Acá no hay una maniobra de defraudación. Sí hubo lamentablemente un problema empresarial grave que terminó de la peor manera», argumentó.
Intervención judicial y el destino de los fondos
En esa línea, el defensor señaló que el desenlace se precipitó por el accionar judicial: «Quizás a partir de que se cierran las empresas por la intervención del MPA, muy prematuramente a mi gusto. Prácticamente pasó un mes de que habían hecho el último convenio y ya la gente empezó a hacer denuncias. Entonces no le dio ninguna capacidad de recuperación de ningún tipo. Sinceramente, no surge de ninguna testimonial ninguna maniobra que podamos decir rara», indicó.
Respecto a los reclamos económicos de los ahorristas y el destino de las inversiones, Abraham enumeró el patrimonio y la estructura operativa que mantenía la firma.
«Por empezar, hay muchos bienes. Hay tres empresas que estaban formadas y trabajando. Había 131 empleados, un montón de proyectos, convenios y gastos. La crisis no es de un día; a lo mejor viene desarrollándose diferencias económicas por mes, venís con quebranto y vas tapando», explicó.
El abogado agregó que la firma sufrió un corte de crédito: «Endurecieron la política de los bancos, entonces se quedan sin carpetas, sin giro en descubierto. En el caso de los hermanos Spaggiari, tuvieron un problema con los bancos y tuvieron que salir a arreglar. En ese momento económico del país, que es la foto que hay que sacar y no analizar esta causa con la foto de hoy sino de tres años atrás, la desconfianza y la inestabilidad eran muchas. Ellos fueron parte de ese contexto, ni más ni menos«, remarcó.
Inflación y la dinámica del negocio inmobiliario
Frente a los cuestionamientos por las tasas de retorno que se pactaban en los contratos, el letrado sostuvo que los rendimientos respondían al contexto inflacionario de aquel momento. «Lo están mirando con la foto de hoy, pero en ese momento la inflación mensual era hasta te diría superior a esos convenios«, afirmó.
Por último, Abraham diferenció la naturaleza de la actividad de los imputados respecto a colocaciones puramente financieras. «Esto estaba vinculado al negocio inmobiliario, no al negocio financiero. Acá siempre se trata de hacer ese cálculo en base a tasa de banco. Está quedando plasmado que es un negocio inmobiliario y no podés tomar los parámetros del negocio financiero para transformarlo directamente en negocio inmobiliario. Si adquirís un departamento de pozo hacés una inversión muy pequeña, y cuando lo tenés, la inversión se multiplicó de manera exponencial. No se puede traspasar lo financiero a lo inmobiliario; es lo que se ha hecho erróneamente a mi entender», concluyó.
Fuente: Rafaela Noticias







