La crisis que atraviesa la industria siderúrgica argentina vuelve a golpear con fuerza a Acindar. La planta que la empresa posee en Villa Constitución, Santa Fe, redujo su producción anual a la mitad en comparación con los niveles registrados hace dos años y mantiene un esquema de suspensiones que ya alcanza a cerca de 400 trabajadores.
La compañía, perteneciente al grupo ArcelorMittal, argumenta que la medida responde a la fuerte retracción de la demanda y al exceso de stock acumulado en los últimos meses. Como consecuencia, distintos sectores de la planta fueron paralizados de manera temporal y parte del personal quedó suspendido bajo acuerdos que contemplan el cobro de un porcentaje reducido del salario.
Según datos difundidos por representantes gremiales, la producción anual pasó de alrededor de 1,2 millones de toneladas a unas 600.000 toneladas, reflejando el deterioro de la actividad siderúrgica y de los sectores vinculados a la construcción y la industria manufacturera.
Desde la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) advirtieron que las suspensiones se vienen repitiendo desde hace más de un año y medio y señalaron que el escenario continúa siendo crítico. A la caída de la obra pública se suma el ingreso de acero importado y la falta de recuperación de la demanda interna, factores que profundizan la incertidumbre sobre el futuro de la planta.
El impacto excede a los trabajadores directos de Acindar. Contratistas, cooperativas, talleres y comercios de Villa Constitución también sufren las consecuencias de la menor actividad industrial, en una ciudad cuya economía depende en gran medida del complejo siderúrgico.
Mientras tanto, la empresa continúa ajustando sus niveles de producción a las necesidades del mercado y no descarta nuevas interrupciones operativas si la demanda no muestra señales de recuperación en los próximos meses.






