Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para intentar poner fin al conflicto que involucra también a Israel entraron este lunes en una fase decisiva, aunque marcada por la cautela. El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que solo aceptará un acuerdo “grande y significativo” con Teherán y descartó firmar un entendimiento parcial o apresurado.
Las declaraciones del mandatario llegaron después de varios reportes que señalaban avances importantes en las conversaciones impulsadas por Qatar y Omán. Desde Teherán, el vocero de la cancillería iraní, Esmail Baghaei, confirmó que hubo progresos en distintos puntos del memorando en discusión, aunque aclaró que “no hay un acuerdo inminente” debido a las diferencias persistentes con Washington y a los cambios de posición de funcionarios estadounidenses.
El posible entendimiento buscaría consolidar un alto el fuego de 60 días y garantizar la reapertura del estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más sensibles para el comercio mundial de petróleo. Según versiones publicadas por medios internacionales, el borrador incluiría además alivios parciales a las sanciones petroleras iraníes y nuevas negociaciones posteriores sobre el programa nuclear de la República Islámica.
Sin embargo, Trump decidió moderar las expectativas tras haber sugerido días atrás que el acuerdo estaba “prácticamente cerrado”. Este lunes sostuvo que el pacto solo avanzará si cumple condiciones estratégicas para Washington y sus aliados regionales. “Será magnífico o no será”, afirmó al responder críticas dentro del Partido Republicano.
En paralelo, el gobierno de Benjamin Netanyahu observa con preocupación el acercamiento entre Washington y Teherán. Fuentes citadas por Reuters señalaron que el líder israelí reconoce dificultades para influir sobre las decisiones de Trump respecto de Irán y teme quedar marginado de un eventual acuerdo regional.
La posibilidad de una desescalada ya impactó en los mercados internacionales. El precio del petróleo registró fuertes caídas ante la expectativa de una reapertura comercial en el Golfo Pérsico y de un alivio en las tensiones militares que desde febrero alteran el flujo energético global.






