La localidad de Grütly vive momentos de profundo dolor tras el fallecimiento de un niño de entre 8 y 9 años, perteneciente a una familia de la zona rural, luego de sufrir un episodio de asfixia provocado por una bolita de vidrio.
El hecho se registró el lunes por la noche, alrededor de las 22 horas. Ante la emergencia, intervino en primera instancia la médica de guardia local, quien asistió al menor y dispuso su inmediato traslado a la ciudad de Esperanza debido a la gravedad de la situación.
La derivación se realizó de urgencia hacia el Samco “Dr. Alonso Criado”, mediante un operativo coordinado por la central 107. Durante el recorrido colaboraron inspectores de tránsito y efectivos policiales para agilizar la circulación de la ambulancia y reducir los tiempos de llegada.
Tanto durante el traslado como ya en el centro de salud, los profesionales realizaron distintas maniobras para intentar liberar las vías respiratorias. Según trascendió, el objeto habría quedado alojado en la zona de la glotis, dificultando el paso del aire.
Pese al esfuerzo del personal médico y al despliegue realizado, el menor falleció poco después de arribar al hospital.
La noticia generó una fuerte conmoción en Grütly y en localidades vecinas. En comunidades pequeñas, situaciones de este tipo repercuten de manera directa no solo en el entorno familiar, sino también en las escuelas, amistades y en toda la vida cotidiana del pueblo.
El episodio deja una imagen difícil de procesar: una emergencia doméstica que en cuestión de minutos derivó en una carrera desesperada contra el tiempo y terminó con un desenlace devastador para toda la comunidad.







