La historia de una comunidad también puede contarse a través de sus máquinas, sus trabajadores y las familias que crecieron alrededor de ellas. Ese es uno de los ejes de Tracción a Sangre, el documental realizado por Luciano Prósperi que recupera parte de la historia industrial de San Vicente y el legado de las fábricas de cosechadoras que marcaron a la localidad.
El proyecto nació mucho antes de que Prósperi imaginara realizar una película. “Este proyecto nace, creo que nace mucho antes de idearlo porque tiene que ver con una pertenencia, una identidad en relación a las cosechadoras”, explicó. El realizador es oriundo de San Vicente y desde pequeño estuvo vinculado a ese mundo a través de su padre.
En 1997, mientras realizaba un programa de televisión dedicado a recuperar historias de San Vicente, tuvo un encuentro que terminaría siendo fundamental para el documental. Al investigar sobre la fábrica Senor, considerada la primera fábrica de cosechadoras de Sudamérica, recibió una bolsa que contenía latas de películas de 35 milímetros filmadas décadas atrás.
“Nadie sabía qué había en ese material”, recordó Prósperi. Las imágenes permitieron recuperar registros de la fábrica durante la década del 60, además de otros documentos históricos de la localidad. “Yo me encontré con la historia viva ahí”, sostuvo.
El material también permitió descubrir cómo las empresas de la época comunicaban sus productos. A través de cortos documentales, folletos, publicidad radial y eventos, las fábricas buscaban acercarse a colonos y contratistas. “Hacían eventos, tenían ya en esa época jingles que identificaban a la marca, todo un trabajo donde no había área de marketing”, relató.

Una identidad ligada a las cosechadoras
El documental reconstruye el desarrollo de la industria de la maquinaria agrícola en San Vicente y el rol que tuvieron empresas históricas dela región. Durante la década del 60, las fábricas llegaron a funcionar simultáneamente, generando una importante cantidad de puestos de trabajo.
“En total en las tres fábricas llegaba a mil, eran un promedio de 312 empleados”, señaló Prósperi, quien destacó que la vida cotidiana de la comunidad estaba profundamente vinculada a esas industrias.
La presencia de las fábricas incluso se hacía sentir a través de sus sirenas. “En una época se ponían de acuerdo las sirenas, porque para que la gente llegue al trabajo o salga del trabajo tocaba la sirena”, contó. Cuando las empresas comenzaron a cerrar, el silencio pasó a formar parte de la vida cotidiana del pueblo.
“Hoy le preguntás a la gente grande, de más de 80, y te dice que en un momento dejaron de sonar. Entonces era llegar al mediodía y el silencio ese que los aturdió fue increíble”, relató.
Para Prósperi, esa historia industrial forma parte del ADN de San Vicente. “Es la identidad de San Vicente”, afirmó, y explicó que el documental también busca mostrar cómo la localidad logró reinventarse después de atravesar distintas crisis.
Una historia que trascendió las fronteras
La investigación llevó al realizador más allá de San Vicente. Para reconstruir la historia de las familias vinculadas con las fábricas, viajó a Italia y Perú, además de realizar entrevistas y recopilar archivos durante años.
El proyecto incluso obtuvo un premio antes de la pandemia, aunque luego el contexto sanitario frenó parte del trabajo. “Fue mucho tiempo”, reconoció Prósperi, quien durante ese período se dedicó a digitalizar materiales y continuar con la búsqueda de archivos.
El documental también incorpora testimonios de personas vinculadas con las empresas y sus trabajadores. Entre ellos aparece la propia historia familiar del realizador, cuyo padre trabajó en Arcor luego de la crisis de las fábricas de San Vicente.
“Somos muchos los hijos de empleados, que sufrimos ese desarrollo de los padres también, y que hoy en día nos sentimos orgullosos de contar esta historia”, expresó.
El documental vuelve a proyectarse
Tracción a Sangre tuvo su estreno durante la Fiesta de la Cosechadora y volverá a proyectarse este jueves 8 en el Auditorio del Cine del Club Atlético Brown de San Vicente.
Prósperi también anticipó que pretende llevar la producción a festivales y distintas localidades, con la posibilidad de que pueda llegar a Rafaela. “Si bien es muy local la historia de San Vicente, tiene que ver con una historia que habla del país también”, explicó.
Para el realizador, llevar el documental a una sala de cine tiene además un valor que excede la propia proyección. “No es como verlo en una pantalla en tu casa. La gente va a un lugar, se encuentra, se emociona con el que está al lado”, destacó.
Y resumió el sentido de su trabajo en una idea vinculada con la memoria y el encuentro entre generaciones: “Hay muchos que necesitan volver a este abrazo entre la historia y el presente, para poder volver a respirar un poco y salirnos de lo virtual, del día a día”.
Entrevista completa:
Fuente: Rafaela Noticias





