La coordinadora de Salud Mental de la Región de Salud – Nodo Rafaela, Luciana Galloni, remarcó la necesidad de abordar la salud mental y la prevención del suicidio como temas de diálogo cotidiano y comunitario. En ese sentido, señaló que septiembre permitió poner el foco en la concientización, pero sostuvo que el tema debe continuar trabajándose durante todo el año.
“Hablar de suicidio incomoda. Hablar de suicidio, hablar de la muerte, incomoda”, explicó Galloni, quien vinculó parte de esa dificultad con la falta de herramientas para acompañar a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento.
La funcionaria sostuvo que actualmente se busca generar espacios de participación dentro del sistema de salud y junto a distintos actores de la comunidad, como escuelas, clubes e instituciones. El objetivo es brindar herramientas para saber cómo acompañar y dónde pedir ayuda.
Señales de alerta y cómo acompañar
Galoni explicó que existen indicios a los que es importante prestar atención. Entre ellos mencionó cambios repentinos de conducta, aislamiento, pérdida de interés por actividades que antes generaban placer y expresiones vinculadas con la desesperanza.
Ante frases como “no quiero vivir” o “me quiero morir”, sostuvo que no deben ser banalizadas. “Hay que poder primero escuchar”, indicó, y remarcó la importancia de preguntar directamente qué le está pasando a la persona, si está pensando en morir y si buscó ayuda.
En ese sentido, señaló que las respuestas no deben partir del juicio o de la comparación con la propia experiencia. “Qué te está pasando, desde cuándo lo sentís, cómo te puedo ayudar”, ejemplificó como preguntas que permiten mostrar interés y comenzar a buscar ayuda.
La coordinadora también explicó que no todas las situaciones son iguales y que la asistencia debe contemplar cada caso particular y la red de vínculos de la persona.
Adolescencia, juventud y salud mental
Según explicó Galloni, los datos que están analizando muestran una mayor afectación en personas de entre 15 y 16 años hasta los 40 años, aunque aclaró que la problemática atraviesa distintas edades y géneros.
En relación con la adolescencia, señaló que algunas conductas como el retraimiento, los cambios y el replanteo de los vínculos pueden formar parte de esa etapa y no necesariamente representan una situación de extrema preocupación. Sin embargo, destacó la importancia de que haya adultos responsables atentos y cercanos.
“Los adultos hay que tomar un rol”, afirmó, y señaló que tanto las familias como las instituciones deben acompañar, preguntar y observar.
La red de asistencia en Rafaela
Galloni explicó que en Rafaela los centros de salud cuentan con equipos preparados para acompañar situaciones vinculadas con la salud mental. A esto se suma el fortalecimiento de la línea 107.
Según detalló, se está capacitando al equipo del 107 y se incorporó un equipo interdisciplinario de salud mental integrado por profesionales de distintas áreas. El equipo recibe llamadas de la comunidad y, según cada situación, puede gestionar la vinculación con un centro de salud, una internación o una visita domiciliaria.
También destacó el funcionamiento del Centro de Salud Mental Comunitario, que funciona de 8 a 16 y cuenta con una propuesta vinculada a lo cultural, lo artístico y la salud mental.
Un espacio abierto a la comunidad
Galloni señaló que desde hace aproximadamente un mes se vienen desarrollando encuentros interinstitucionales y comunitarios en clubes de la ciudad.
En ese marco, se realizó una convocatoria abierta en el Club Atlético de Rafaela para trabajar sobre herramientas destinadas a adultos referentes que acompañan a adolescentes, jóvenes e infancias, además de abordar el diálogo intergeneracional y el cuidado de la salud mental.
La propuesta apunta a que estas herramientas no queden únicamente en manos de los trabajadores de la salud, sino que puedan ser compartidas con familias, instituciones y organizaciones de la comunidad.
Hiperconectividad y uso de pantallas
Otro de los temas abordados fue la relación entre salud mental, hiperconectividad y uso de pantallas. Galloni aclaró que las pantallas en sí mismas no constituyen el problema, sino que la preocupación está vinculada con los usos problemáticos.
En ese sentido, planteó la necesidad de establecer límites, contar con supervisión adulta y generar espacios de diálogo sobre los contenidos y actividades que realizan niños y adolescentes.
“Hay que poder regular con cercanía”, sostuvo, y remarcó la importancia de que los adultos conozcan con quiénes se vinculan los jóvenes, a qué juegan, cuánto tiempo pasan frente a las pantallas y qué contenidos consumen.
Galloni insistió en que la salud mental y la prevención del suicidio requieren un abordaje comunitario y que el diálogo debe formar parte de la vida cotidiana para que quienes atraviesan una situación de sufrimiento puedan encontrar espacios donde pedir ayuda.
Fuente: Rafaela Noticias







