A partir de un reclamo que un lector hizo llegar a Rafaela Noticias por el procedimiento de reducción de restos de un familiar en el Cementerio Municipal, el encargado del lugar, Iván Chianalino, explicó cómo funciona el sistema, repasó lo que establece la normativa vigente y sostuvo que la administración está abierta a atender cualquier inquietud de los familiares.
Chianalino explicó que, cuando una persona es sepultada en un nicho arrendado al Municipio y no en uno de propiedad perpetua, el plazo de alquiler es de 35 años, conforme a la ordenanza vigente. Ese período fue ampliado hace tiempo, ya que anteriormente era de 30 años, buscando favorecer una mejor conservación de los restos
Al cumplirse ese plazo, la familia cuenta con distintas alternativas: realizar la reducción y trasladar los restos a otro nicho familiar, optar por la cremación o disponer otro destino autorizado. Según indicó, actualmente muchas familias eligen la cremación como una de las opciones más habituales.
Uno de los aspectos que genera mayores dificultades, señaló, es la localización de los titulares del arrendamiento. Explicó que, al haber transcurrido más de tres décadas, muchas veces la persona que firmó el contrato falleció, cambió de domicilio o no actualizó sus datos, lo que complica la entrega de las notificaciones correspondientes. Por ese motivo, recomendó a quienes hayan realizado cambios de domicilio informar esa situación también a la administración del cementerio.
Además de las notificaciones domiciliarias, el personal coloca avisos sobre las lápidas indicando que el arrendamiento se encuentra vencido y solicitando que los familiares se presenten en la administración. No obstante, reconoció que muchas personas concurren al cementerio solo una vez al año, durante el Día de los Difuntos, lo que demora el contacto. Aun así, aseguró que el Municipio procura extender los plazos antes de avanzar con la reducción, aunque también debe contemplar la necesidad de disponer de nuevos espacios para futuras inhumaciones.
Respecto al procedimiento de reducción, afirmó que cuando la familia fue notificada y acepta realizar el trámite, previamente firma una autorización para la apertura del nicho. Por ese motivo, sostuvo que no se realizan aperturas sin el consentimiento correspondiente en esos casos.
También se refirió a cuestionamientos sobre la utilización de bolsas especiales durante el traslado de los restos. Explicó que se trata de un sistema utilizado desde hace años en Rafaela y en numerosos cementerios de la provincia, elaborado con materiales específicos para garantizar condiciones de higiene y seguridad. Agregó que los restos pueden colocarse posteriormente dentro de una urna o receptáculo confeccionado por la familia, siempre respetando las dimensiones necesarias.
Finalmente, Chianalino destacó el trabajo del personal del cementerio y aseguró que cada procedimiento se desarrolla con profundo respeto hacia las familias y hacia los fallecidos. Incluso señaló que los trabajadores suelen ofrecer a los familiares la posibilidad de acompañar el proceso o permanecer presentes si así lo desean.
Por último, invitó a quienes tengan dudas o atraviesen alguna situación particular a acercarse directamente a la administración del Cementerio Municipal. Remarcó que el objetivo es brindar acompañamiento, resolver los inconvenientes que puedan surgir y ofrecer una respuesta en momentos especialmente sensibles para las familias.





