Las calles de varias ciudades de Francia se convirtieron este sábado en escenario de violentas manifestaciones contra la gestión del presidente Emmanuel Macron y el elevado costo de vida. La convocatoria fue realizada a través de redes sociales bajo el lema «Amarillos y Jóvenes».
La movilización reunió a la generación Z, campesinos, profesores, activistas climáticos, jubilados, sindicatos y al movimiento de los chalecos amarillos. Según las autoridades oficiales asistieron 550.000 personas a la protesta, mientras que los organizadores elevaron la cifra a 800.000 manifestantes.
Conflictos, destrozos y detenciones en todo el país
Aunque la marcha comenzó en su mayoría de manera pacífica, la jornada terminó opacada por enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad, saqueos a comercios e incendios de instalaciones. En Limoges incendiaron la intendencia, mientras que en Marsella y Lille ingresaron a sedes municipales y derribaron un busto de Marianne.
En París, grupos de personas lanzaron piedras contra la policía en la plaza de la República, a lo que las fuerzas respondieron con gases lacrimógenos y cañones de agua. También se registraron saqueos en el centro, incendios de autos y destrozos en el Arco del Triunfo. El saldo inicial oficial registró 1200 detenidos y 150 policías heridos.
El presidente Emmanuel Macron publicó en la red social X: «Quienes han destrozado, atacado tanto prefecturas como comercios, saqueado incluso nuestros ayuntamientos serán perseguidos y castigados».
Reclamos económicos y acusaciones políticas
La protesta se centró en el encarecimiento del costo de vida y el alza del combustible tras el inicio de la guerra en Oriente Medio. La movilización coincide con la búsqueda del gobierno por aprobar el presupuesto para 2027, el cual contempla un ajuste fiscal de 54.000 millones de euros.
El primer ministro Sébastien Lecornu afirmó: «No nos dejaremos intimidar». El funcionario acusó al partido de izquierda radical La Francia Insumisa, encabezado por Jean-Luc Mélenchon, de estar detrás de las protestas. En la misma línea, la líder ultraderechista Marine Le Pen sostuvo que «la extrema izquierda tomó de nuevo como rehén las reivindicaciones sociales legítimas».
Desde la perspectiva de los manifestantes, la figura mediática de los chalecos amarillos, François Boulo, declaró: «Hace ocho años luchamos con todas nuestras fuerzas. Ahora la juventud de Francia ha irrumpido en escena y nos ha devuelto la esperanza».
Fuente: Rafaela Noticias





