El Gobierno prohibió la importación, fabricación, comercialización y almacenamiento del Squishy Dumpling, un juguete sensorial que se volvió viral y que presentó niveles de benceno cuatro veces superiores a los permitidos.
En diálogo con Mitre Santa Fe, Julián Benítez, gerente de Relaciones Institucionales y Comercio Exterior de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, explicó que el producto fue detectado a partir del trabajo del Observatorio del Juguete de la entidad.
“Identificamos a fines de junio una partida de estos Squishy Dumplings que tenían cuatro veces más del nivel de benceno en el Reino Unido. Hicimos lo propio y constatamos que también había altos niveles de benceno en el país”, señaló.
¿Qué riesgos presenta?
Según explicó Benítez, el benceno es una sustancia química que puede provocar irritación en la piel, somnolencia y mareos. En niveles elevados de exposición, además, puede resultar cancerígena y está asociada a enfermedades como la leucemia.
El referente de la Cámara señaló que ya recibieron reportes de niños que sufrieron irritaciones en la piel y casos en los que el juguete se rompió y provocó irritación en los ojos.
Además, advirtió sobre otro riesgo asociado a las altas temperaturas: algunos de estos productos pueden deteriorarse cuando quedan dentro de vehículos expuestos al calor.
El problema de los controles
Benítez explicó que los Squishy Dumplings son productos importados y que, según la Cámara, muchos de los juguetes que ingresan al país no cuentan con las certificaciones de seguridad correspondientes.
“Los juguetes para ser comercializados tienen que ser certificados en su seguridad”, remarcó, y destacó que deben contar con un marcado de conformidad, que permite acceder mediante un código QR a la información sobre los certificados de seguridad.
Desde la Cámara cuestionaron además que los controles en frontera se hayan reducido y que parte de la fiscalización se realice una vez que los productos ya están en el mercado, lo que representa un desafío ante la extensión del territorio nacional y los recursos limitados para controlar comercios.
Qué hacer si ya se compró uno
La recomendación de Benítez es no utilizar el producto y desecharlo, especialmente si no cuenta con el marcado de conformidad o presenta un fuerte olor químico.
“Si es un juguete que no tenía el marcado de conformidad y tiene mucho olor, la verdad que hay que tirarlo”, indicó. Recomendó colocarlo en una bolsa, identificarlo como tóxico y desecharlo.
Los consumidores también pueden denunciar la venta de estos productos ante Defensa del Consumidor o a través del Observatorio del Juguete de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete.
Fuente: Rafaela Noticias



