Una aventura para conocer el mundo
A diferencia de quienes buscan batir récords o cumplir metas deportivas, Willian asegura que su viaje tiene otro sentido. «Más que nada es para conocer el mundo, conocer diferentes culturas, como la cultura argentina y la uruguaya», señaló. Hasta ahora ya atravesó gran parte de Brasil, ingresó a Uruguay y luego volvió a Argentina. En las últimas jornadas pasó por Humboldt y llegó a Rafaela durante la tarde del miércoles. Su próximo destino será la provincia de Córdoba.
El recorrido acumulado ya impresiona: calcula que lleva entre 6.000 y 7.000 kilómetros pedaleados, aunque aclara que no siguió una línea recta. «Fui subiendo, bajando y recorriendo distintos lugares», contó.
La vida de un cicloviajero está lejos de ser cómoda. Willian duerme donde encuentra un lugar seguro: a veces en una plaza, otras en una carpa o incluso utilizando una hamaca paraguaya. «Me pongo otra remera, guantes y quedo calentito», dijo al explicar cómo enfrenta las bajas temperaturas. Para sostener económicamente la aventura se apoya en pequeñas donaciones de personas que siguen su recorrido a través de las redes sociales (en Instagram aparece como will_viaja). «Voy subiendo videos a Instagram y la gente me ayuda», comentó.
El desafío de las rutas argentinas
Uno de los aspectos más complejos del viaje son las rutas. «Es complicado. A veces son angostas y pasan muchos camiones. Tengo que salir de la ruta, esperar que pasen y volver», describió. Afortunadamente, los problemas mecánicos han sido mínimos. En ocho meses de viaje solo sufrió el pinchaduras de neumáticos. Su bicicleta transporta todo lo necesario para vivir en movimiento: cocina portátil, garrafa de gas, carpa, ropa y elementos básicos para el día a día.
Después de recorrer miles de kilómetros, Willian desarrolló una preferencia muy marcada. «No me gusta mucho quedarme en las ciudades grandes. Me gustan más los pueblos chicos», explicó. Antes de dormir en una plaza suele acercarse a la comisaría local para consultar si es seguro permanecer allí. «Los pueblos pequeños son más hermosos para dormir», afirmó.
Antes de volver a preparar la bicicleta para seguir viaje, el brasileño dejó un mensaje para los rafaelinos. «Me gustó bastante esta ciudad. Es una ciudad hermosa, linda», expresó. Y cerró con una frase que resume gran parte de lo que encontró en su paso por la ciudad: «Las personas son muy calentitas», dijo utilizando una expresión que mezcla portugués y español para describir la calidez humana que encontró durante su estadía.
Mientras el invierno avanza sobre la región, Willian seguirá pedaleando despacio, sumando kilómetros, historias y paisajes. Ushuaia todavía queda lejos, pero para este viajero brasileño el verdadero destino parece estar en cada parada del camino.