La osteopenia y la osteoporosis son afecciones vinculadas con la pérdida de densidad mineral ósea que pueden comprometer la salud y la autonomía, especialmente durante la adultez mayor. La prevención, una alimentación adecuada y la actividad física son herramientas fundamentales para reducir los riesgos y evitar complicaciones.
En una entrevista sobre bienestar y calidad de vida, la doctora en Ciencias de la Salud Virginia Borga explicó las diferencias entre ambas condiciones y destacó la importancia de detectar a tiempo el debilitamiento de los huesos.
La osteopenia es una disminución de la densidad ósea que puede preceder a la osteoporosis. Esta última se caracteriza por un deterioro mayor de la estructura del hueso, que se vuelve más frágil y aumenta el riesgo de fracturas. Por eso, la detección temprana resulta fundamental.
¿Cuándo hay que realizar una densitometría?
Uno de los puntos centrales es la necesidad de realizar controles para conocer el estado de los huesos. Según explicó Borga, la densitometría ósea es un estudio sencillo, indoloro y de corta duración que permite evaluar la densidad mineral ósea.
Como referencia general, mencionó que se recomienda realizarla a las mujeres a partir de los 65 años y a los hombres desde los 70. Sin embargo, hay situaciones en las que puede ser necesaria antes, como durante la transición a la menopausia o ante factores de riesgo específicos.
La especialista también remarcó que los antecedentes familiares pueden influir en la predisposición a desarrollar osteoporosis. Por eso, quienes tienen familiares con esta enfermedad deberían consultar con un profesional para evaluar cuándo iniciar los controles.
El calcio y la alimentación: qué conviene consumir
El calcio cumple un papel esencial en la formación y el mantenimiento de los huesos. Entre las principales fuentes alimentarias se encuentran la leche, el yogur y los quesos, aunque también existen otras alternativas para incorporarlo a la dieta.
Borga advirtió sobre la tendencia a reducir el consumo de lácteos y señaló que es importante mantener una alimentación que aporte los nutrientes necesarios en todas las etapas de la vida.
Además, mencionó los pescados en conserva que se consumen con sus espinas blandas, como las sardinas y la caballa, entre las opciones que pueden aportar calcio.
La vitamina D también es importante, ya que contribuye a la absorción del calcio. No obstante, la necesidad de suplementos debe evaluarse de manera individual con un profesional de la salud.
Cuando una densitometría muestra resultados alterados, la recomendación es consultar con un especialista para determinar el seguimiento y el tratamiento adecuados. La automedicación con calcio o vitamina D no reemplaza la evaluación médica.
El ejercicio también fortalece los huesos
El sedentarismo es otro de los factores que pueden perjudicar la salud ósea. La especialista destacó que la actividad física regular ayuda a mantener los huesos y los músculos fuertes, además de contribuir al equilibrio y a la movilidad.
“El hueso fuerte es el hueso que está entrenado, que está activo”, resumió durante la entrevista.
También advirtió que hábitos como el tabaquismo y el consumo problemático de alcohol pueden afectar la salud ósea y muscular.
La prevención, sostuvo, debe comenzar desde edades tempranas, con una alimentación adecuada y hábitos saludables que acompañen el crecimiento y se mantengan durante la adultez.
Detectar a tiempo para preservar la autonomía
La pérdida de densidad ósea puede avanzar sin síntomas evidentes hasta que ocurre una fractura. En las personas mayores, estas lesiones pueden tener consecuencias importantes sobre la movilidad y la independencia.
Por eso, identificar los factores de riesgo, realizar los controles indicados y sostener hábitos saludables son medidas centrales para cuidar la salud de los huesos.
La osteopenia requiere seguimiento para evaluar su evolución y evitar que progrese. En el caso de la osteoporosis, existen tratamientos específicos que deben indicarse según cada paciente.
Fuente: Rafaela Noticias







