Las lesiones de meniscos son una consulta frecuente en traumatología y pueden afectar tanto a deportistas como a personas que realizan actividades cotidianas. En su columna Vida Articulada, por Mitre Santa Fe, el traumatólogo Vicente Gozalbes explicó la función de estas estructuras de la rodilla, los mecanismos que pueden dañarlas y las alternativas de tratamiento disponibles.
Los meniscos son estructuras de fibrocartílago ubicadas entre el fémur y la tibia. Actúan como amortiguadores naturales, distribuyen las cargas y contribuyen a la lubricación de la articulación. Según detalló el especialista, la rodilla tiene un menisco interno, con forma de C y menos móvil, y uno externo, con forma de O y mayor movilidad. Por sus características, el interno suele ser más propenso a sufrir lesiones.
En el ámbito deportivo, los movimientos bruscos, las frenadas repentinas y los golpes cuando el pie permanece fijo en el suelo pueden provocar daños meniscales. Estas lesiones también pueden presentarse junto con problemas en los ligamentos cruzados, por lo que el especialista remarcó la importancia de realizar un examen físico exhaustivo para identificar posibles lesiones asociadas. Ante una sospecha de lesión aguda, recomendó suspender la actividad deportiva y evitar apoyar peso sobre la pierna afectada hasta obtener una evaluación médica.
Otro factor importante es el estado de la musculatura. Gozalbes señaló que no alcanza con fortalecer las piernas: la musculatura abdominal y la estabilidad de la pelvis también intervienen en la biomecánica de la rodilla. Además, advirtió que el sobrepeso puede agravar los problemas en las articulaciones que soportan carga, especialmente cuando se combina con sedentarismo y falta de actividad física.
¿Todas las lesiones de meniscos requieren cirugía?
El tratamiento depende del tipo de lesión, su tamaño, la ubicación, los síntomas y las características de cada paciente. En personas de mayor edad pueden aparecer lesiones degenerativas vinculadas al envejecimiento del tejido, que en determinados casos pueden tratarse mediante rehabilitación kinésica, sin necesidad de operar.
Sin embargo, existen situaciones que requieren una intervención quirúrgica. Una de ellas es la lesión que provoca un bloqueo de la rodilla e impide flexionarla o extenderla con normalidad. En pacientes jóvenes y deportistas con lesiones agudas, el especialista destacó que la prioridad es preservar el menisco siempre que sea viable, mediante una sutura que permita reparar el tejido en lugar de extirpar una parte.
Estas intervenciones se realizan mediante artroscopia, una técnica mínimamente invasiva que permite acceder a la articulación y reparar la lesión. Después de una sutura meniscal, el período inicial de protección suele extenderse entre cuatro y seis semanas, acompañado de un plan de rehabilitación individualizado.
Por último, Gozalbes subrayó que la recuperación requiere un trabajo coordinado entre el traumatólogo y el kinesiólogo, con una progresión controlada de la movilidad y la carga sobre la rodilla. El objetivo es recuperar la función articular y favorecer el regreso gradual a las actividades habituales y deportivas.
Fuente: Rafaela Noticias







