La polémica en torno al concurso para definir una nueva bandera para Rafaela sumó un nuevo capítulo luego de que la secretaria de Educación y Cultura, Norma Becchio, y Marisa Botto, integrante de la Federación de Entidades Vecinales de Rafaela y miembro del jurado, explicaran cómo se desarrolló el proceso de convocatoria y selección.
Según detalló Becchio, la convocatoria fue lanzada en mayo y se planteó como una propuesta abierta y participativa, destinada a ciudadanos mayores de 18 años de Rafaela, quienes podían participar de manera individual o grupal. También se permitió la presentación de proyectos a través de instituciones educativas.
En total se recibieron 36 diseños, de los cuales ocho fueron presentados por siete escuelas primarias de la ciudad. De esta manera, el concurso involucró no solamente a los autores de las propuestas, sino también a docentes y alumnos que participaron en la elaboración de los proyectos.
Un jurado de 11 integrantes
Uno de los puntos destacados por Becchio fue la conformación del jurado, integrado por 11 personas provenientes de distintos sectores e instituciones. La funcionaria explicó que las bases establecían previamente qué instituciones y sectores debían estar representados, mientras que los nombres de los integrantes se definieron una vez finalizada la convocatoria.
El jurado contó con representantes vinculados a la educación, la historia, el diseño, la comunicación y diferentes instituciones de la ciudad. También se había invitado a la Cámara de Diseñadores para que participara, aunque, según relató Becchio, finalmente no designó un representante.
Ante esa situación, se convocó a un diseñador independiente. Becchio sostuvo que el proceso de elaboración de las bases y condiciones tampoco estuvo a cargo de una sola persona, sino que atravesó diferentes áreas municipales, entre ellas las vinculadas a los aspectos legales y técnicos.
Cómo se evaluaron los 36 diseños
Marisa Botto explicó que los integrantes del jurado recibieron las pautas de evaluación y analizaron las propuestas de manera individual. Cada integrante debía asignar una puntuación del 1 al 10 en distintos aspectos y posteriormente se realizaba el cálculo correspondiente.
Los criterios establecidos fueron cinco: representatividad histórica, cultural y social; simplicidad, claridad y fuerza simbólica; originalidad y creatividad; viabilidad técnica y facilidad de reproducción; y finalmente el contenido conceptual de la propuesta.
De acuerdo con lo explicado durante la entrevista, cada jurado realizó su evaluación de manera individual y luego todas las puntuaciones fueron incorporadas para obtener el resultado final. Becchio remarcó que este mecanismo buscó preservar el anonimato de las propuestas y evitar que la valoración de un integrante condicionara la de los demás.
“Nosotros sabíamos el puntaje que recibía cada bandera, pero cuando se vuelca todo, es decir, las 11 evaluaciones, ahí sale el puntaje final”, explicó la funcionaria.
Botto, por su parte, destacó que participar del jurado le permitió conocer el procedimiento desde adentro y señaló que a los integrantes se les explicaron previamente las bases y la metodología que debían aplicar.
La respuesta a las críticas
Durante la entrevista, Becchio también se refirió a las críticas realizadas posteriormente por sectores de la oposición en el Concejo Municipal, relacionadas principalmente con las bases del concurso y la conformación del jurado.
La secretaria de Educación y Cultura cuestionó que las objeciones no se hubieran planteado durante el período de convocatoria. “Me pregunto por qué eso no se vio en mayo”, sostuvo, y consideró que existieron distintas instancias para realizar observaciones o presentar alternativas.
También hizo referencia a los cuestionamientos relacionados con la bandera diseñada por el profesor Grazioli, cuya utilización se viene planteando desde hace años. Según explicó, ella misma lo había convocado para participar del concurso.
En ese sentido, señaló que ese diseño contiene el escudo de Rafaela y recordó que el escudo está protegido por una ordenanza, por lo que no puede ser modificado y debe utilizarse de acuerdo con su diseño original.
Becchio también mencionó las críticas formuladas por representantes de la Cámara de Diseñadores. Según su relato, la institución había sido convocada para integrar el jurado, pero finalmente no designó un representante. La funcionaria cuestionó que una nota con objeciones al proceso haya sido presentada un día antes de la votación.
“Las bases y condiciones las sabían desde el minuto cero”, afirmó Becchio, quien agregó que uno de los integrantes de ese espacio también había presentado un diseño al concurso.
“La bandera surgió de un concurso con participación ciudadana”
Otro de los puntos que Becchio buscó aclarar fue el carácter del diseño seleccionado. La funcionaria remarcó que no se trata de una bandera impulsada directamente por el intendente, sino del resultado de un concurso en el que participaron ciudadanos e instituciones.
“Todo el mundo sabía que no era la bandera de la ciudad ni la bandera del intendente Viotti, era una bandera surgida de un concurso con participación ciudadana”, afirmó.
En esa línea, defendió el trabajo realizado por los 11 integrantes del jurado y también el de quienes participaron en las distintas propuestas. Consideró que las críticas posteriores no solamente afectan al diseño seleccionado, sino también a las personas que formaron parte del proceso.
“Nos duele el desprestigio hacia el diseño ganador y todo lo que se dijo”, sostuvo Becchio, quien también rechazó los cuestionamientos que calificaron al diseño como un supuesto plagio o como una propuesta sin originalidad.
El valor de contar con un símbolo para la ciudad
Becchio también destacó la importancia que, desde el Municipio, se le asignó a la iniciativa. Recordó que durante los Juegos Suramericanos realizados en la ciudad surgió la necesidad de contar con un símbolo que representara a Rafaela y que, próximamente, la ciudad celebrará sus 145 años.
“Queríamos tener un símbolo para entregar a la gente que viene de los hermanamientos”, explicó.
Finalmente, la funcionaria sostuvo que las banderas pueden compartir determinados elementos sin que eso implique necesariamente una falta de originalidad. En ese sentido, mencionó como ejemplo la existencia de similitudes entre distintas banderas nacionales y señaló que varias propuestas presentadas al concurso compartían referencias a la identidad productiva y cultural de Rafaela, como el campo, el trigo, la industria y el sol de la bandera argentina.
De esta manera, desde la Secretaría de Educación y Cultura defendieron el proceso llevado adelante, destacaron la participación de los ciudadanos y sostuvieron que la propuesta seleccionada es el resultado de una convocatoria que contó con bases, criterios de evaluación y un jurado conformado especialmente para esa tarea.
Fuente: Rafaela Noticias







