A días de la celebración del Día de la Diversidad Cultural en Argentina, Rafaela Noticias dialogó con Julieta Kurganoff y Hana Binello sobre la historia, las costumbres y los desafíos de la comunidad judía local. La transmisión de las tradiciones a las nuevas generaciones y la lucha contra la desinformación y el antisemitismo forman parte de sus principales objetivos.
La comunidad tiene una historia construida a lo largo de más de tres décadas de encuentros, celebraciones y transmisión de tradiciones. Actualmente está integrada por alrededor de 30 familias que mantienen sus costumbres y creencias, pero que, al mismo tiempo, se reconocen como parte de la sociedad rafaelina.
“La comunidad judía en Rafaela es familia, es tradición”, expresaron Julieta Kurganoff y Hana Binello durante una entrevista con Rafaela Noticias. Según explicaron, uno de los principales objetivos es que las nuevas generaciones puedan conocer y mantener aquellas tradiciones que fueron transmitidas por sus padres, abuelos y generaciones anteriores.
Sin embargo, remarcaron que la comunidad no es cerrada ni excluyente. “Nos vamos asimilando y adaptando a la sociedad de hoy”, señalaron, destacando que están abiertos a quienes quieran acercarse y conocer su cultura. Como no cuentan con un espacio físico propio permanente, los encuentros suelen realizarse en casas particulares o en lugares que alquilan especialmente para las distintas celebraciones.
Tradiciones que también se transmiten a través de la comida
La gastronomía ocupa un lugar central en los encuentros de la comunidad. Entre las comidas tradicionales aparecen los knishes, una preparación de masa rellena de papa y cebolla, además del falafel, elaborado a base de garbanzos.
“Son comidas ancestrales nuestras”, explicaron, y señalaron que muchas de estas recetas tienen también una historia vinculada a las condiciones económicas de otras épocas. El knish, por ejemplo, se convirtió en una preparación popular porque utilizaba ingredientes accesibles como la papa y la cebolla.
También incorporaron otras comidas vinculadas con Israel y Medio Oriente, como el shawarma, mientras que entre las preparaciones dulces se encuentran el strudel de membrillo, el strudel de manzana y el kamish con nueces.
Para la comunidad, compartir la comida también es una forma de encontrarse y mantener los vínculos. “Como buenos argentinos, nos gusta juntarnos y comer”, expresaron, marcando un punto de encuentro entre las tradiciones judías y las costumbres cotidianas de la sociedad argentina.
Transmitir la identidad y combatir el antisemitismo
Uno de los desafíos que plantean desde la comunidad está relacionado con la necesidad de brindar información y combatir los prejuicios. En ese sentido, adelantaron que realizarán charlas en escuelas sobre antisemitismo, especialmente destinadas a estudiantes de nivel secundario.
El objetivo es que los jóvenes puedan conocer la realidad de la comunidad judía y comprender que detrás de una identidad religiosa hay personas con historias y vidas cotidianas como las de cualquier otro integrante de la sociedad.
“Muchas veces hay desinformación en las redes sociales”, remarcaron, señalando que generar espacios de diálogo y conocimiento resulta fundamental para evitar prejuicios y discriminación.
Para quienes forman parte de la comunidad, transmitir estos valores representa un desafío especialmente importante para las nuevas generaciones. La intención es que ser judío no se convierta en un motivo para que alguien sea excluido o juzgado.
Una identidad que combina tradición y pertenencia
Otro de los aspectos abordados durante la entrevista fue el idioma. El hebreo tiene un papel central en la tradición religiosa: la Torá está escrita en hebreo y también en ese idioma se realizan los rezos.
Sin embargo, la vida cotidiana de la comunidad transcurre en Argentina. “Somos argentinos, tenemos costumbres argentinas. Lo único que cambia son nuestras creencias religiosas”, explicaron.
También señalaron que generaciones anteriores estuvieron vinculadas al yiddish, una lengua históricamente utilizada por numerosas comunidades judías de Europa, mientras que las familias de Rafaela fueron incorporando el español como lengua cotidiana.
En ese equilibrio entre las raíces y el presente se construye la identidad de la comunidad judía rafaelina: una identidad que busca conservar sus tradiciones, transmitirlas a los más jóvenes y, al mismo tiempo, formar parte de una sociedad diversa y abierta al encuentro con otras culturas.
Fuente: Rafaela Noticias







