De cara al Día del Respeto a la Diversidad Cultural, integrantes de la comunidad Awyayala de Rafaela compartieron a Rafaela Noticias su mirada sobre la identidad, las tradiciones, la relación con la tierra y el reconocimiento de los pueblos originarios. A través de sus nombres ancestrales y de las historias que mantienen vivas, buscan transmitir el legado recibido de sus antepasados.
En diálogo con Rafaela Noticias, Juan Ángel Orellana, Marianela Juárez y Maximiliano Orellana hablaron sobre la importancia de recuperar y preservar las costumbres de los pueblos originarios, así como también sobre las dificultades que todavía atraviesan para lograr un mayor reconocimiento.
Para la comunidad, hablar de sus raíces también implica recuperar una forma de entender la vida basada en la comunidad y en el vínculo con la tierra. Juan Ángel Orellana explicó que para ellos es un honor transmitir aquello que recibieron de sus ancestros.
“Para nosotros es un gran honor estar diciendo lo que nos legaron nuestros ancestros. Acá se vivía en comunidad, todos trabajaban para todos”, expresó. En ese sentido, sostuvo que históricamente existió una organización social basada en el trabajo colectivo, el intercambio y el aprovechamiento compartido de los recursos.
Nombres que representan una identidad
Una de las formas en que los integrantes de la comunidad reivindican sus raíces es a través de sus nombres originarios, que tienen un significado vinculado con distintas cualidades y elementos de la cosmovisión andina.
Marianela Juárez lleva el nombre Allinki Q’enty, que significa “las energías del colibrí” o “la que transmite tranquilidad y alegría”.
Maximiliano Orellana es Qory Sonqoy, expresión en runasimi o quechua que significa “corazón de oro” o “corazón noble”.
En tanto, Juan Ángel Orellana es Anka Kuntur Ñawin, que hace referencia a la “mirada de cóndor”. Según explicó, el nombre tiene un significado especial relacionado con la enseñanza que recibió de su padre.
“Anka es águila, Kuntur es cóndor y Ñawin es ojo, en honor a mi padre, que decía que había que ser tan certeros como el águila y tan amplios como el cóndor”, relató.
Encuentros, celebraciones y transmisión de las costumbres
La comunidad también mantiene distintas celebraciones y encuentros a lo largo del año. Marianela Juárez aclaró que no utilizan la palabra “rituales”, sino que prefieren hablar de encuentros, espacios en los que se reúnen para celebrar y agradecer.
Entre ellos mencionó el Inti Raymi, la celebración de la Pachamama y el Inti Kapak Raymi, que tienen lugar en el Parque Pueblos Originarios de Awyayala.
“Nos encontramos ahí y veneramos y agradecemos a nuestra Madre Tierra, al sol, al aire y al viento”, explicó.
La transmisión de estos conocimientos también llega a las instituciones educativas. Desde la comunidad realizan visitas a escuelas y jardines cuando son convocados, con el objetivo de explicar aspectos de su cultura y de sus símbolos.
Entre ellos se encuentra la Wiphala, cuyos colores representan distintos conceptos relacionados con la unión, la igualdad y el respeto.
“Queremos en realidad tener el mismo significado que hoy le dan a nuestra bandera argentina, que es un orgullo ser argentino. Esta es la que nos debería representar a todos: unión, igualdad y respeto”, sostuvo Juárez.
La alimentación y el vínculo con la Madre Tierra
La gastronomía también constituye una parte importante de la identidad cultural. Juárez destacó que muchas comidas tradicionales continúan presentes en la actualidad, entre ellas el locro y la mazamorra.
“Hay muchísimas comidas que se han continuado haciendo. El locro, por ejemplo, la mazamorra también, y se continúan haciendo, no se ha perdido esa costumbre”, señaló.
Maximiliano Orellana explicó que las comidas típicas también están relacionadas con el territorio y con las actividades desarrolladas históricamente por cada comunidad.
“Depende de la comunidad donde viva. Por ejemplo, en la parte de Santa Fe, al lado de la costa, el pescado y toda la comida que hacen con el pescado son comidas típicas de ellos”, explicó.
En el caso de su comunidad, recordó que el vínculo con la producción y la cosecha fue central durante generaciones.
“De nosotros, que deambulábamos de un lado para otro, siempre la cosecha. Toda la comida venía de la cosecha de la Madre Tierra. Por eso se venera a la Madre Tierra, para agradecer por todos los alimentos que nos da”, expresó.

El reclamo por el reconocimiento
Durante la entrevista, Juan Ángel Orellana también planteó la necesidad de que los pueblos originarios tengan un mayor reconocimiento histórico y territorial. “Que nos reconozcan como pueblos antiguos aquí”, reclamó, y mencionó la presencia histórica de distintas naciones originarias en el territorio, entre ellas los tonocotés y sanavirones.
Orellana también cuestionó los datos oficiales sobre la cantidad de personas con ascendencia indígena en el país y sostuvo que, desde su perspectiva, existe una presencia mucho mayor de raíces originarias de la que reflejan algunas estadísticas.
Asimismo, señaló que el reclamo por las tierras continúa siendo una de las principales cuestiones pendientes para los pueblos originarios. “Ningún gobierno, absolutamente ninguno, sin excepción, ha querido solucionar nuestro tema territorial”, afirmó.
Una identidad que busca ser reconocida sin prejuicios
Para los integrantes de la comunidad Awyayala, reivindicar su identidad no significa desconocer otras formas de pertenencia, sino poder expresar sus raíces sin ser señalados ni discriminados.
“Nadie va a decir que nosotros venimos con la verdad. Hay que comprobarla, hay que verla”, expresó Juárez. Y agregó que el objetivo es poder convivir desde el reconocimiento de las distintas identidades.
“Sí pertenecemos a un mismo tiempo y espacio y no queremos ser señalados con ese dedo juzgador de ‘son indios’, ‘son negros’”, sostuvo.
Fuente: Rafaela Noticias







