Un nuevo testimonio se escuchó en el juicio oral por las presuntas estafas vinculadas al grupo Spaggiari. Un comerciante contó que llegó a la firma a través de una publicación en redes sociales y el contacto de un amigo, y que inicialmente tuvo una experiencia satisfactoria al comprar un departamento. Sin embargo, una operación posterior terminó con una inversión de 10.000 dólares que, según declaró, nunca pudo recuperar.
El testigo explicó que, después de concretar la compra del inmueble, volvió a consultar por una cochera. Como no había propiedades disponibles para una entrega a corto plazo, le ofrecieron colocar el dinero en una inversión hasta que surgiera una oportunidad inmobiliaria.
Según recordó, le dijeron que los fondos se destinarían a una fábrica de ladrillos y aberturas. La propuesta contemplaba un plazo de dos años, con 24 cuotas y un interés mensual del 3%, equivalente a unos 300 dólares por mes. Al finalizar el acuerdo, podía renovar la inversión o retirar el capital.
El hombre aseguró que cobró 22 cuotas de intereses, pero que nunca recuperó el dinero que había entregado. Los inconvenientes aparecieron cuando se acercaba el final del contrato y comenzaron las conversaciones sobre una modificación de las condiciones de pago.
La reunión con los hermanos Spaggiari y una propuesta que rechazó
El testigo relató que, después de varios meses sin recibir novedades, se acercó a una oficina y mantuvo una reunión en la que conoció personalmente a los hermanos Spaggiari. Según su declaración, ambos le transmitieron que el dinero estaba y que debía quedarse tranquilo, porque se comunicarían con él para explicarle cómo se realizaría la devolución.
Posteriormente, le facilitaron contactos de abogados para mantener entrevistas. En una de ellas, un profesional le habría propuesto renovar el acuerdo por otros 18 meses, con intereses mínimos o simbólicos.
El comerciante contó que esa alternativa no le pareció conveniente y decidió consultar a otro abogado antes de firmar. Según explicó ante el tribunal, le recomendaron no aceptar porque el nuevo acuerdo podía comprometer sus posibilidades de recuperar el capital ante una eventual quiebra o convocatoria de acreedores.
Finalmente, no firmó la renovación. El dinero invertido, aseguró, nunca le fue devuelto.
El impacto económico y personal
Durante el interrogatorio, el hombre reconoció que la situación le provocó mucho estrés y preocupación, además de consecuencias económicas, ya que había destinado esos fondos a una inversión que tenía prevista.
También explicó que gran parte de las comunicaciones se habían realizado por WhatsApp. Al ser consultado sobre quién recibió físicamente los 10.000 dólares, no pudo identificar con precisión a esa persona. Recordó que en ese momento tenía COVID y que las conversaciones previas se habían desarrollado de manera virtual.
Respecto del cobro de los intereses, señaló que se organizaban mediante turnos y que, en algunas oportunidades, era su esposa quien concurría a retirarlos.
Su declaración aportó otro relato sobre el funcionamiento de las inversiones ofrecidas por el grupo: una primera operación inmobiliaria que, según dijo, se concretó con normalidad, seguida por una propuesta financiera cuyos intereses cobró durante un período, pero cuyo capital nunca logró recuperar.
Fuente: Rafaela Noticias







