Buenos días, buenas tardes o buenas noches, lector.
Hoy me permito salirme unas horas de lo cotidiano, de los acontecimientos locales y los temas que son meramente relevantes en nuestra ciudad.
Es complejo, pero no difícil, poner en palabras las dos semanas que atravesaron a toda Rafaela y la región: los Juegos Suramericanos 2026. Emociones diversas, afrontar una cobertura que demandó desde lo físico y mental, porque no fueron solamente unos juegos. Como siempre dije, es lo más cerca de estar en “unos Olímpicos” en cuanto a lo local, pero no lejos en lo personal. Algún día llegará esa experiencia.
“Estamos en las grandes ligas, en la primera división, más alto que esto no hay” (en lo local), dijo un viejo conocido alguna vez al referirse a trabajar en un medio de comunicación como Rafaela Noticias, uno de los más influyentes y que la gente elige día a día para informarse, reclamar o verificar lo que sucede en el terreno.
Es así que asumí la responsabilidad de estar donde el equipo me necesitaba. Informándome de aquellas disciplinas que no tenía tan vistas o que solo veía por la televisión en Juegos Panamericanos u Olímpicos.
A muchos nos habrá pasado durante el último año y meses estar “cansados” de escuchar “Juegos Suramericanos”, “obras”, “legado”, “qué va a pasar”, pero realmente, cuando estás en el lugar de los hechos, te olvidás de todo. Es una mezcla de disfrutar el minuto a minuto, de validar lo que durante mucho tiempo escuchamos y compartir experiencias que rara vez se presentan en la vida, pero también la incertidumbre de lo que vendrá.

En un despliegue jamás visto en cuanto a nuestro medio, hay que resaltar que nada es imposible, ni aun teniendo un evento en el que miran seres de otros países de América y del mundo.
Más allá de buscar la instantaneidad de resultados y declaraciones, hay algo mucho más valioso: el “cara a cara” con ellos, los deportistas, las delegaciones, que me regalaron momentos imborrables y eternos que no necesariamente tuvieron relación con el deporte.
No estuve en cada una de las disciplinas, pero sí en muchas, y me dejaron un aprendizaje enorme y estar posicionado en un lugar privilegiado. Porque estar presente es un hecho histórico. Acá hubo deportistas locales y medallas locales, hay infraestructura que permanecerá por largas décadas.
Porque en el velódromo -junto con mi colega Martín González- fuimos los primeros periodistas de la ciudad y el país en pisar la pista una vez terminada, un lujo que nos permitió, sin pedirlo, el responsable y experto de la construcción del mismo, Rafael Romay, quien la catalogó como “El mejor Velódromo del mundo”.
En repitencia con todo lo anterior, no estaré cansado de agradecer la oportunidad que nos dieron como ciudad, como periodistas -porque más allá de cuestiones que puedan marcar diferencias con otros colegas, todos compartimos un momento que no se borrará-. Agradecer también la confianza que me dieron en Rafaela Noticias: buscar, indagar y resaltar temas que otros medios, o que los mismos difusores oficiales, no trascendieron.
Rafaela, luego de los Juegos Suramericanos, no es la misma. La región y el país no nos ven como una sede nada más, saben que aquí hay calidad y buena recepción de personas, organizaciones, empresas, clubes y todo su entramado social, que es complejo de encontrar en otro lugar.
Rafaela no solo es automovilismo, no solo es teatro, no solo es fútbol, ni mucho menos que eso. Rafaela es una oferta inmejorable para pensar en cualquier tipo de futuro, en lo deportivo, en lo social y en lo profesional.
Ojo, no nos confundamos con una gran vidriera o “brillitos de colores”. Los problemas en otros temas seguirán estando, habrá que resolverlos, pero no perdamos esta posibilidad de que, trascendiendo gobiernos, una ciudad puede estar unida y mirar hacia adelante, atendiendo a los vecinos y no cargarse la confiabilidad en ellos con discursos meramente electorales.
La inseguridad, los hechos más aberrantes o trágicos seguirán estando, pero no olviden que, si el esfuerzo en unos Juegos de 15 días todo se pudo y logró, en una ciudad de 145 años -a cumplirse en días- y que seguirá creciendo, también se puede lograr.
Queda la infraestructura, quedan las experiencias, queda una ciudad que durante veinte días estuvo en el centro de la escena deportiva y queda, sobre todo, la responsabilidad de demostrar que todo eso no fue solamente una foto. El verdadero balance quizás no se pueda hacer hoy. El tiempo dirá cuánto de todo esto logramos transformar en algo que permanezca
Gracias, comunidad de Rafaela. Gracias, Rafaela Noticias.
Fuente: Rafaela Noticias







