La inteligencia artificial gana cada vez más espacio en la vida cotidiana y también en el ámbito de la salud. Sin embargo, especialistas advierten que su utilización debe hacerse con responsabilidad, especialmente cuando se trata de información médica o datos personales. La nutricionista Virginia Borga abordó esta temática tras participar de un congreso internacional realizado en Colombia, donde uno de los ejes centrales fue el impacto de la IA en la salud, el ambiente y la toma de decisiones.
Según explicó, uno de los principales riesgos es que muchas personas recurren a estas plataformas para obtener diagnósticos o incluso consejos sobre cómo actuar frente a problemas de salud física o mental. «La inteligencia artificial trabaja sobre probabilidades y la información que recibe, pero no tiene contexto, experiencia ni emociones», señaló. En ese sentido, insistió en que las respuestas generadas no reemplazan el criterio clínico y pueden conducir a decisiones equivocadas.
Borga también alertó sobre la importancia de proteger la privacidad. Recordó que no es recomendable ingresar datos personales o información sensible en estas plataformas, ya que los usuarios pierden el control sobre esos contenidos. Incluso planteó que, en determinados casos, sería necesario informar a los pacientes sobre los riesgos del uso de estas herramientas cuando intervienen en la práctica profesional.
No obstante, destacó que la inteligencia artificial puede ser un recurso valioso si se utiliza correctamente. Puede agilizar tareas administrativas, colaborar en la organización de información o servir como apoyo en algunos procesos, siempre bajo la supervisión de un profesional. Además, remarcó que la IA carece del contexto social, económico y cultural de cada paciente, por lo que recomendaciones como planes alimentarios o tratamientos deben ser adaptados por especialistas que conozcan la realidad de cada persona.
Fuente: Rafaela Noticias







