La vecinal del barrio Martín Fierro fue víctima de un robo durante el fin de semana, en un hecho que generó bronca, preocupación e impotencia entre quienes trabajan diariamente para mejorar el espacio comunitario. Daniel D’Eramo, presidente de la institución, contó cómo fue alertado por un vecino mientras los delincuentes todavía se encontraban en el lugar y hasta intentó perseguirlos.
“Me avisa un vecino que nos estaban robando unas ventanas nuevas para el costado de la vecinal. Vivo a una cuadra y media, vine corriendo y los encuentro acá”, relató. Según explicó, eran dos personas: una de ellas estaba dentro del predio mientras otra esperaba en una camioneta blanca que funcionaba como apoyo para la fuga.
Aunque lograron recuperar las ventanas que los delincuentes habían dejado preparadas para llevarse, finalmente sustrajeron varios elementos fundamentales para el funcionamiento y mantenimiento del espacio. “Se llevaron palas, dos bombas centrífugas, una máquina de cortar césped y una caja de perforantes para el techo de la vecinal que estamos arreglando”, detalló.

El dirigente barrial estimó que el perjuicio económico ronda entre los 400 y 500 mil pesos, una suma difícil de afrontar para una comisión que trabaja ad honorem. “Somos 13 personas que le estamos poniendo todo lo que podemos, gratis, y que vengan esta clase de ratas y te hagan un desastre… la verdad no sabés qué hacer”, expresó con indignación.
D’Eramo también explicó que el robo parece haber sido cuidadosamente planificado. “Sin lugar a dudas que es preparado. Hicieron un primer viaje con cosas y en el segundo fue cuando los sorprendí”, afirmó. Incluso deslizó una sospecha que le genera aún más dolor: “Cuando me vieron a mí salieron disparando. Eso quiere decir que me conocen, que saben que estoy dentro de la comisión. Si son personas del barrio, sería lo último que nos podría pasar”.
La denuncia ya fue radicada y esperan avances por parte de la Policía y de la Policía de Investigaciones. Sin embargo, las cámaras de seguridad instaladas en la zona no aportaron datos concluyentes. “Tenemos una cámara enfrente, pero justo quedaron en un punto ciego y no podemos ver la patente”, lamentó.

Más allá del golpe material, el episodio dejó una fuerte sensación de vulnerabilidad en un barrio que hasta ahora no había sufrido hechos similares. “Estábamos medianamente tranquilos, escuchando que la ciudad está cada vez peor, pero nosotros nos veníamos salvando. Ahora nos tocó a nosotros”, señaló.
A pesar del mal momento, desde la comisión aseguran que seguirán adelante con las obras de refacción de la vecinal. “A veces te dan ganas de dejar todo, pero uno intenta y sigue. Lo único que esperamos es poder recuperar lo perdido y que esto no vuelva a pasar”, concluyó.








