La importancia de saber actuar ante una emergencia médica requiere de preparación y conocimientos precisos. En diálogo con Rafaela Noticias, Hugo Cossa abordó los distintos aspectos que hacen a la prevención, la capacitación y la cobertura de emergencias en la región, poniendo el foco en las deudas pendientes del Estado y la alta respuesta de la comunidad rafaelina.
Una ley nacional demorada por falta de estructura
Uno de los ejes centrales de la entrevista giró en torno a la legislación vigente y su escasa aplicación práctica. Cossa señaló que «hace 4 años que está la ley nacional aprobada por el Congreso» en la cual se estipula que la RCP debería ser una materia más en los niveles primario, secundario y terciario. Sin embargo, advirtió que al momento de poner el sistema en marcha «nos encontramos que no tenemos cobertura, que no tenemos estructura y ahí se cae todo».
En este sentido, explicó que para capacitar a los docentes se requiere la intervención de profesionales médicos, un costo económico que «lamentablemente tiene que asumir por parte del gobierno».
La falsa seguridad de «googlear» y el valor de la formación real
Cossa fue crítico respecto a la inmediatez de la información digital sin supervisión: «Hay casos de mucha gente que lee en Google, googlea todas esas cosas y se pone a trabajar muchas veces sin tener conocimiento y puede producir un mal mayor a lo que está sufriendo la persona».
Para evitar esto, remarcó que aprender técnicas de reanimación lleva tiempo y no se resuelve en minutos. Desde su espacio dictan el curso «¿Qué hacer hasta la llegada de la ambulancia», un trayecto formativo extensivo de cuatro meses (martes de 20:30 a 21:30 horas) que incluye primeros auxilios y charlas con profesionales médicos. Recordó además los tiempos críticos de una urgencia: una persona pierde la conciencia en dos minutos, deja de respirar en tres y sufre un paro cardiorrespiratorio en un plazo de cinco a siete minutos, por lo que la atención primaria manual es vital hasta la llegada del servicio médico.
Rafaela, una ciudad con alta capacitación pero con desafíos pendientes
Haciendo un balance histórico, Cossa indicó que las capacitaciones comenzaron el 10 de mayo de 1995 y ya contabilizan entre 24.000 y 25.000 personas formadas. Sosteniendo el trabajo conjunto con bomberos y centros de emergencia, estimó que Rafaela cuenta hoy con una capacidad de gente capacitada de «no menos del 60 al 70%».
Entre quienes participan de los cursos destacó una alta concurrencia de asistentes escolares —que lo exigen para su ingreso y currículum—, personal policial, agentes de la GUR e inspectores. Asimismo, remarcó que «no hay ni un piso ni un techo» etario para aprender, poniendo de relieve tanto el compromiso de adultos mayores de 70 u 80 años como ejemplos recientes de menores (como un chico de 13 años) que salvaron la vida de un familiar aplicando la maniobra.
En cuanto al sistema de asistencia, valoró la labor de los cuatro o cinco servicios de emergencia privados de respuesta rápida y destacó el trabajo «extraordinario» del 107, un servicio comunitario que atiende a unas 60.000 personas sin cobertura arancelada.
Desfibriladores: una deuda en los espacios públicos y comerciales
Finalmente, Cossa se refirió a la disponibilidad de tecnología de reanimación avanzada, estimando que «no está ni en el 40%» la cantidad de lugares que cuentan con un desfibrilador externo automático (DEA). Atribuyó este déficit a los costos de los equipos —que oscilan entre los 1.000 y 3.000 dólares— y al mantenimiento de las baterías, sumado a cierta resistencia a invertir en un aparato del cual depende una vida.
Recordó que por ley debería haber un DEA en gimnasios y en todo sitio con una concurrencia continua mayor a diez personas, e insistió en que su uso es accesible incluso para personas sin entrenamiento avanzado, ya que el propio dispositivo guía los pasos a seguir durante la emergencia.
Fuente: Rafaela Noticias





