El endeudamiento de las familias se convirtió en una preocupación creciente ante la pérdida de poder adquisitivo y las dificultades para afrontar los gastos cotidianos. En lugar de destinarse a inversiones o compras importantes, el crédito se utiliza cada vez más para cubrir necesidades básicas, como alimentos, servicios, salud y educación. Así lo explicó Florencia Camusso, economista e integrante del Centro de Estudios Demos, en diálogo con Radio Mitre Santa Fe.
La especialista señaló que el acceso al financiamiento está ampliamente extendido entre la población adulta, pero advirtió que esto no siempre se traduce en mejores condiciones económicas. La facilidad para solicitar préstamos a través de bancos y billeteras virtuales permite resolver urgencias inmediatas, aunque también puede generar un círculo de endeudamiento cuando los ingresos no alcanzan para cubrir las obligaciones mensuales. En esos casos, algunas personas recurren a un nuevo crédito para pagar uno anterior, acumulando compromisos cada vez más difíciles de afrontar.
Otro de los aspectos señalados es la falta de información sobre el costo real de los préstamos. Camusso explicó que, al evaluar una oferta, no alcanza con observar la tasa nominal anual (TNA), sino que también es necesario conocer el costo financiero total, que contempla otros cargos y permite dimensionar cuánto se terminará pagando. Además, indicó que las tasas de interés elevadas de determinados financiamientos pueden hacer que una deuda llegue a representar el doble o incluso el triple del monto originalmente solicitado.
El problema también alcanza al sector productivo. Según el análisis del Centro de Estudios Demos, las familias enfrentan una capacidad de pago reducida, mientras que las empresas atraviesan dificultades para cumplir con sus obligaciones y, en algunos casos, deben postergar pagos. Entre los sectores que pueden resultar más perjudicados se encuentran los trabajadores independientes y monotributistas, debido a que sus ingresos son variables y les resulta más difícil prever qué proporción de sus recursos futuros deberán destinar al pago de las cuotas. La situación también afecta a jubilados y personas de distintas edades.
Frente a este escenario, Camusso recomendó identificar los ingresos reales disponibles, distinguir los gastos que no pueden postergarse y elaborar un plan de pago que permita ordenar las obligaciones, priorizando aquellas con mayor costo financiero. Sin embargo, advirtió que las soluciones individuales tienen un alcance limitado si no mejora el poder adquisitivo. En ese sentido, sostuvo que la recuperación de los ingresos reales es una condición fundamental para revertir el endeudamiento y evitar que el crédito, en lugar de impulsar el consumo y el desarrollo, se convierta en un obstáculo para la economía familiar y productiva.
Fuente: Rafaela Noticias





