La fuerte suba del crudo a nivel internacional genera preocupación por su impacto en los combustibles, el transporte y los precios. Además, el análisis económico puso el foco en el poder de compra de los jubilados y el bono de $70.000.
El precio del petróleo volvió a escalar y encendió las alarmas en los mercados internacionales. Este lunes, el barril de Brent se ubicó en torno a los 108 dólares, con una suba cercana al 4%, mientras que el WTI superó los 103 dólares.
El economista Matías Battista explicó que el movimiento del crudo se da en un contexto de tensión por las tasas de interés de los bonos del Tesoro de Estados Unidos y la posibilidad de que la Reserva Federal adopte una política más restrictiva frente a las presiones inflacionarias.
Según analizó, el escenario internacional también puede afectar a la Argentina, que busca reducir el riesgo país y mejorar sus condiciones de financiamiento. “Argentina no es una isla”, señaló al advertir que una suba de tasas en Estados Unidos puede generar consecuencias en los mercados financieros globales.
La nafta, el transporte y los precios
La suba del petróleo también genera interrogantes sobre el precio de los combustibles en Argentina. Battista recordó que el país tiene como referencia un barril de crudo de alrededor de 80 dólares y que, pese a los movimientos internacionales, YPF decidió mantener por el momento los valores en los surtidores.
Sin embargo, advirtió que una prolongación de los precios elevados podría trasladarse a los consumidores. El impacto no se limitaría al combustible: el transporte de mercaderías, principalmente mediante camiones, podría generar aumentos de segunda ronda sobre distintos productos.
La situación se suma a una inflación que, si bien registró un 1,7% en el último dato mencionado durante la entrevista, presenta mayores incrementos en algunos rubros. En particular, se destacó el comportamiento de alimentos y bebidas, que durante la primera semana de septiembre habría registrado una suba del 3% según una medición semanal citada en el programa.
La preocupación por los jubilados
Otro de los puntos centrales del análisis fue la situación de los jubilados y el bono extraordinario de $70.000, que permanece congelado desde hace años.
Durante la entrevista se planteó que, si ese bono hubiera acompañado la evolución de los haberes, en octubre debería ubicarse cerca de los $226.000. La diferencia representaría unos $156.000 menos para quienes continúan cobrando el monto fijo.
Battista consideró que el esquema genera una pérdida en el poder adquisitivo de los jubilados porque las actualizaciones de los haberes se aplican sobre la jubilación sin incorporar el bono al cálculo. De esta manera, sostuvo, el aumento efectivo que reciben los jubilados termina siendo menor al porcentaje de inflación utilizado como referencia.
“Los jubilados y pensionados han sido los que pagaron, los que le pusieron el cuerpo al ajuste”, sostuvo el economista al analizar el impacto de la política previsional.
El escenario combina así tres factores de preocupación: un petróleo que vuelve a subir con fuerza, una inflación que muestra mayor presión en alimentos y servicios y un sector de jubilados que continúa perdiendo capacidad de compra.
Fuente: Rafaela Noticias




