Así resume Isolina su drama que se repite mes a mes. Jubilada con la mínima igual que su marido, hace tiempo que vive a media luz: apaga todo lo que puede y dejó de tomar sus remedios para poder abonar el servicio. Es el caso de muchas familias rafaelinas. Los concejales Senn, Caruso, Soltermam y Postovit ya presentaron un proyecto para instalar medidores inteligentes y terminar con la facturación estimada, que es el origen de estos cobros desmedidos.
Los concejales Juan Senn, María Paz Caruso, Valeria Soltermam y Maximiliano Postovit recorren los barrios de Rafaela de manera permanente. Mate de por medio, escuchan lo que los vecinos tienen para decir. Y en los últimos meses hubo un tema que apareció una y otra vez, en distintas zonas: las irregularidades en la boleta de la luz.
Más allá de los aumentos, lo que aparece es la certeza de estar pagando algo que está mal y que no se puede verificar. Nadie sabe con certeza cuánto consumió hasta que llega el papel con un número muy difícil de pagar. Y ahí empieza un peregrinaje que muchas veces termina en préstamos, deudas, cortes de luz y dejar de comprar los remedios para poder pagar la boleta.
De esas charlas salió el proyecto que los cuatro concejales presentaron en el Concejo Municipal.
El testimonio de Isolina: vivir a media luz
Isolina y su marido solo usan la luz del baño, la del comedor y una led en la mesada. El aparato más importante es la heladera. Entre enero y abril le llegaron boletas de alrededor de 160.000 pesos cada una. La boleta de mayo fue de 206.000.
Pidió más de un millón de pesos prestados para pagar los atrasos para que le reconectaran el suministro. Le prestaron el dinero y ahora tiene que devolverlo. Para poder pagar la luz, ella dejó de comprar sus remedios.
El caso de Milagros: cuatro años reclamando para que le den la razón
El caso de Milagros muestra hasta dónde puede llegar el laberinto. Desde 2021 venía reclamando porque le facturaban un consumo sideral para una casa con una heladera, un televisor, un aire acondicionado y no mucho más.
Entre 2021 y 2024 contrató a tres electricistas distintos: no había pérdidas en la instalación. En octubre de 2025 le llegaron dos boletas de medio millón de pesos cada una. Le revisaron el medidor y estaba en condiciones.
Milagros hizo la denuncia en la oficina de Defensa del Consumidor y empezó a tomar fotos al medidor y a comparar con la boleta. Las diferencias eran imposibles.
Durante el proceso de reclamo le cortaron el suministro en dos oportunidades. No importó que tuviera en su casa familiar con tratamiento oncológico. “Como no era electrodependiente, me cortaron la luz igual”, cuenta.
Son solo dos casos de muchos.
Qué propone el proyecto
El proyecto de los concejales Senn, Caruso, Soltermam y Postovit apunta a solicitar a la Empresa Provincial de la Energía que evalúe la implementación de medidores inteligentes y medición a distancia. Se trata de equipos que registran el consumo del domicilio y transmiten los datos a un sistema informático, de manera que la información queda disponible tanto para la empresa como para el usuario. Con este sistema no hacen falta personal recorriendo las casas.
En la práctica, el vecino puede seguir su consumo por hora, por día, por semana o por mes desde una aplicación o una plataforma web. Eso permite detectar un aumento inesperado en el momento en que ocurre, identificar qué hábitos son los que más gastan y tomar decisiones informadas. Y, sobre todo, elimina las estimaciones de consumo, que son la causa de buena parte de los reclamos por diferencias en las lecturas. Hoy, tanto en los medidores mecánicos como en los digitales, leer el consumo no es una tarea sencilla ni directa para el usuario común.
La telemedición ya funciona en la provincia. Desde 2021 ya se instalaron unos 200 mil medidores inteligencies en territorio santafesino.
Córdoba avanzó por el mismo camino: la EPEC lleva adelante una implementación progresiva que ya suma unos 50.000 medidores inteligentes, y se convirtió en una experiencia de referencia en el país.
La tecnología existe, está probada y funciona. Lo que el proyecto pide es que llegue a los hogares rafaelinos de manera sistemática y no a cuentagotas.
Los concejales incorporaron también un artículo que atiende el problema inmediato. Cambiar todos los medidores de la ciudad va a llevar tiempo, y en ese lapso las boletas desorbitadas siguen llegando. Por eso el proyecto solicita que, mientras dure el proceso de recambio, se tomen las medidas necesarias para mejorar y hacer más eficiente la toma de lectura.




