El Banco Central registró una fuerte aceleración en la compra de reservas durante la última semana, en un dato que representa una señal positiva para la estabilidad financiera del país. En apenas cinco jornadas adquirió US$ 1.154 millones, una cifra que representa cerca del 80% de todas las compras realizadas durante julio.
La recuperación llega luego de varias semanas en las que la autoridad monetaria había reducido el ritmo de adquisición de divisas. El promedio diario pasó a ubicarse en US$ 231 millones, muy por encima de los valores registrados durante junio y los primeros días de julio.
Uno de los aspectos destacados es que la compra de reservas se produjo sin generar presiones sobre el tipo de cambio, uno de los principales objetivos de la política económica nacional.
No obstante, economistas advierten que estos resultados pertenecen al plano de la macroeconomía y no se traducen automáticamente en una mejora para los ingresos o el consumo de las familias.
En ese sentido, sostienen que el Gobierno nacional continúa priorizando dos metas: mantener estable el dólar y consolidar la desaceleración de la inflación. Sin embargo, ese escenario no necesariamente implica una recuperación de la actividad económica en el corto plazo.
De cara al segundo semestre, también anticipan que la discusión salarial volverá a ocupar un lugar central. Tras conocerse que la inflación de junio se ubicó por debajo del 2%, el Gobierno nacional buscaría mantener esa referencia en las negociaciones paritarias, un panorama que podría generar nuevas tensiones entre el Ejecutivo y los gremios.
Mientras tanto, los analistas coinciden en que la estabilidad financiera constituye una condición importante para la economía, aunque remarcan que todavía resta que esos indicadores comiencen a reflejarse en el consumo, la actividad comercial y el poder adquisitivo de la población.







