Mirta vive en una vivienda de bulevar Lehmann al 600 y lleva dos inviernos sin gas natural. El problema comenzó hace aproximadamente dos años, cuando delincuentes le robaron los caños correspondientes al medidor de su domicilio.
Ante la situación, realizó el reclamo correspondiente y personal vinculado al servicio retiró el medidor y dejó la conexión fuera de funcionamiento. Desde entonces, según relató en diálogo con Rafaela Noticias, comenzó un largo camino de reclamos para intentar recuperar el suministro.
“Yo no sabía que esto era así. Si no, no lo llamaba”, explicó Mirta al recordar el momento en que comunicó lo ocurrido.
Según contó, posteriormente le indicaron que debía contratar a un gasista matriculado para realizar las tareas necesarias y cumplir con los requisitos para volver a contar con el servicio.
El problema apareció cuando comenzó a consultar a profesionales. “Yo llamé tres gasistas matriculados. Uno me dijo: ‘Señora, le conviene vender la casa’”, relató.
La respuesta la sorprendió especialmente porque, según explicó, la instalación funcionó durante años sin inconvenientes. “Esto anduvo siempre”, sostuvo.
Una casa adaptada a la electricidad
Ante la imposibilidad de recuperar el gas, Mirta tuvo que modificar progresivamente su vivienda para poder continuar con las actividades cotidianas.
La cocina a gas quedó inutilizada y tuvo que recurrir a un anafe y un horno eléctrico. También debió reemplazar el sistema de agua caliente y adquirir otros artefactos para suplir los que funcionaban con gas natural.
“Tuve que comprar todo nuevo, porque no servía el de gas”, explicó.
La situación tuvo un impacto directo sobre su economía. Mirta es jubilada y asegura que los gastos para adaptar su vivienda fueron afrontados con grandes dificultades.
Además, el consumo eléctrico aumentó considerablemente, mientras que el uso de gas envasado también representa un costo adicional.
“Lo que yo tuve que comprar no es una cosa barata”, señaló, y contó que incluso debió recurrir a préstamos para poder adquirir algunos de los artefactos.
“Dos inviernos que me muero de frío”
Uno de los aspectos que más preocupa a Mirta es la llegada del invierno. Sin gas natural, calefaccionar la vivienda se volvió mucho más difícil y costoso.
“Hace dos inviernos ya que yo me muero de frío”, expresó.
Su hijo Martín, quien recientemente regresó a Rafaela y volvió a involucrarse de cerca con la situación de su madre, también habló con Rafaela Noticias y cuestionó la falta de respuestas durante estos años.
Según relató, su madre tiene más de 70 años y atraviesa distintas dificultades físicas que se agravan durante los meses de frío.
“Escucharla a 900 kilómetros, con todos esos problemas y sin poder hacer nada”, manifestó al recordar el tiempo en que se encontraba lejos de Rafaela.
Martín consideró que la situación resulta especialmente difícil porque su madre no solamente tuvo que afrontar el frío, sino también el incremento de los gastos cotidianos.
“Está gastando el doble en electricidad, en las garrafas, en el gas envasado, que es mucho más caro”, sostuvo.
Reclamos y distintas respuestas
Mirta asegura que realizó numerosos reclamos y que también consultó con personas que atravesaron situaciones similares.
Según su relato, en algunos casos le recomendaron que no continuara realizando gestiones ante la empresa y que resolviera por su cuenta las modificaciones necesarias.
“Quiere decir que lo que quieren es que uno haga las cosas mal. Si vos hacés las cosas bien, fuiste, te embromaron”, cuestionó.
También sostuvo que recibió distintas explicaciones dependiendo de quién atendiera su reclamo.
“Cada maestrito con su librito”, resumió, al señalar que las exigencias que le plantearon fueron cambiando con el tiempo.
La jubilada insiste en que la instalación de su vivienda funcionó durante años y que había sido realizada bajo las condiciones correspondientes.
“Hace años hice el plano, lo hizo un ingeniero, vinieron a hacer la conexión y ya estuvo todo probado”, explicó.
El pedido de una respuesta
A dos años del robo de los caños, Mirta asegura que la situación se volvió insostenible.
El dinero que antes destinaba a otros gastos ahora debe utilizarlo para electricidad, gas envasado, alimentos preparados y los artefactos que tuvo que comprar para reemplazar los equipos que funcionaban con gas.
Incluso contó que en algunas ocasiones opta por comprar comida preparada porque cocinar con los artefactos eléctricos también representa un gasto elevado.
“Una vianda sana para personas grandes, y así estoy”, relató.
Por eso, su pedido es concreto: quiere recuperar el servicio de gas natural y obtener una respuesta que le permita solucionar definitivamente el problema.
“Yo reclamo que urgentemente venga la empresa y solucione, que dé la cara y que solucione esto”, reclamó su hijo durante la entrevista.
La familia sostiene que ya transcurrieron dos inviernos desde el robo y que, durante todo ese tiempo, Mirta debió afrontar las consecuencias económicas y personales de permanecer sin gas natural.
La situación también deja planteada otra cuestión: qué procedimiento deben seguir los usuarios cuando un acto de vandalismo afecta una instalación y qué alternativas existen para que una persona pueda recuperar el servicio sin tener que afrontar por sí sola costos que, en muchos casos, resultan imposibles de asumir.
Mientras tanto, Mirta continúa esperando una respuesta y una solución que le permita volver a calefaccionar su casa y utilizar con normalidad una instalación que, según afirma, funcionó durante décadas.
Fuente: Rafaela Noticias







