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Desde “que devuelvan el capital” hasta que queden presos: dos reclamos en el juicio a los Spaggiari

Una mujer que perdió $3,6 millones y un empleado cuya madre invirtió US$25.500 contaron cómo dejaron de cobrar los intereses, recibieron promesas de devolución que no se cumplieron y sufrieron las consecuencias económicas.

23/10/2026
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RAFAELA NOTICIAS en Tribunales. Las historias son diferentes, pero comparten un recorrido que se sigue repitiendo en los testimonios del juicio a los hermanos Spaggiari: una propuesta de inversión que parecía funcionar, el cobro regular de intereses, las primeras demoras, las explicaciones ante los reclamos y, finalmente, los acuerdos de devolución que no se concretaron.

Una de las testigos que declaró el jueves pasado llegó a esa instancia después de vender la casa de sus padres en otra provincia. En julio de 2020, decidió destinar parte de ese dinero a una inversión que conoció a través de su pareja, quien ya tenía relación con los hermanos Spaggiari. El otro testigo, un empleado que lleva 30 años trabajando en una empresa de Rafaela, relató que el vínculo comenzó a partir de una consulta de su madre, quien, ya jubilada, había escuchado hablar de una modalidad de depósitos que ofrecía intereses.

En ambos casos, la propuesta estuvo acompañada por explicaciones sobre actividades comerciales y productivas. A la primera testigo, Fernando Spaggiari le habló de una empresa dedicada a fabricar ladrillos ecológicos y de proyectos vinculados con la construcción. En el caso del empleado y su madre, el contacto habitual fue Carlos Ciancia (empleado), quien les explicó que el dinero se destinaba a fabricar ladrillos de block con material reciclado, producir aberturas e invertir en casas y departamentos.

Las explicaciones les dieron un marco a las inversiones. La mujer entregó $3,6 millones y firmó un contrato. El empleado recordó que en diciembre de 2021 hizo su primer convenio por US$3.000, con un plazo de dos años, además de una inversión en pesos de aproximadamente $30o.000. Su madre continuó realizando operaciones durante 2022, con convenios por distintos montos en dólares y pesos. Según declaró el hombre, las inversiones de su madre sumaron US$25.500.


Los intereses llegaban, hasta que dejaron de hacerlo

Durante un tiempo, los pagos regulares sostuvieron la confianza en el sistema. La primera testigo cobraba alrededor de $180.000 mensuales y renovó su convenio en 2021 y nuevamente en 2022. Incluso durante la pandemia, según recordó, los intereses se pagaron con normalidad.

En la otra historia, el empleado también describió un mecanismo que funcionaba mediante turnos. Al principio, coordinaba por WhatsApp con una persona identificada como Carolina. Después comenzó a utilizar una aplicación para elegir el día y el horario en que se presentaría a cobrar. Según su testimonio, el dinero era entregado por Miriam o Carolina (empleadas).

Pero la regularidad comenzó a deteriorarse. El hombre señaló que los turnos se postergaban y que, en ocasiones, debía esperar uno o dos días más. Su último cobro de intereses fue el 17 de noviembre de 2022.

La mujer que declaró ubicó las primeras señales de alarma en septiembre de ese año, cuando comenzaron las cancelaciones de turnos. En octubre, según contó, dejaron de responderle los mensajes.

Reuniones, explicaciones y nuevos convenios

Cuando los pagos dejaron de llegar, los reclamos comenzaron a multiplicarse. En diciembre de 2022, la mujer y su pareja fueron hasta la oficina de los hermanos Spaggiari. Allí encontraron a numerosas personas que también buscaban explicaciones. En una reunión posterior, según relató, les dijeron que atravesaban dificultades, pero que encontrarían una solución.

La situación también llegó a los inversores de la familia del empleado. El hombre recordó que, mientras el grupo trasladaba sus oficinas de bulevar Roca a Ayacucho, se convocó a una reunión a la que asistió su madre. Según lo que ella le contó después, durante ese encuentro les explicaron que ya no podían cumplir con el pago de los intereses.

En ambos relatos, las explicaciones estuvieron acompañadas por promesas de devolución. Sin embargo, el paso del tiempo no resolvió el problema.

La primera testigo necesitaba recuperar el dinero con urgencia porque un familiar atravesaba un tratamiento de salud. En ese contexto, recibió la promesa de que le devolverían el capital. Más adelante, Matías Spaggiari se presentó en su domicilio y le entregó una suma en dólares correspondiente a parte de lo adeudado. Como faltaba dinero, según recordó, el resto fue enviado al día siguiente mediante un cadete. La promesa era completar la devolución en enero, pero eso no ocurrió.

El otro testigo, por su parte, contó que primero recurrieron a abogados cuyos contactos les habían proporcionado. Se comunicó con Ullrman (empleado) y entregó copias de la documentación, pero aseguró que no volvió a recibir respuestas. Después acudieron a un abogado de la empresa y avanzaron con un convenio de reconocimiento de deuda y de pago.

Los dos caminos terminaron en una situación similar. La mujer aceptó firmar un nuevo convenio con un plan de pagos. En marzo se comunicó para avanzar con esa alternativa, recibió el documento por correo electrónico, lo firmó y lo dejó en un sobre debajo de la puerta de la oficina, tal como le habían indicado. Posteriormente, según declaró, le comunicaron que el convenio había sido firmado por uno de los hermanos. Sin embargo, tampoco volvió a obtener respuestas y finalmente realizó la denuncia.

En el caso del empleado y su madre, el reconocimiento de deuda tampoco se tradujo en una solución. El testigo cuestionó que se establecieran compromisos de devolución que, según sostuvo, no se cumplieron.

El costo personal de perder los ahorros

Detrás de los montos y los convenios quedaron consecuencias que excedieron el perjuicio económico. La mujer contó que estaba poniendo en marcha un emprendimiento cuando dejó de cobrar los intereses. Para iniciar el negocio había solicitado un préstamo bancario, pero la pérdida del dinero invertido terminó por complicar su situación. Debió cerrar el emprendimiento y salir a buscar trabajo. También explicó que se endeudó para afrontar el tratamiento contra de su madre y que tuvo que recurrir a la ayuda de otras personas.

Cuando le preguntaron cómo había vivido las consecuencias de lo ocurrido, respondió con una sola palabra: “Fatal”. “Yo contaba con ese dinero, de hecho era lo único que tenía”, afirmó ante el tribunal. Los intereses, explicó, le permitían afrontar sus gastos mensuales. La inversión no representaba solamente una expectativa de ganancia: también formaba parte de la organización económica con la que sostenía su vida cotidiana.

El empleado puso el foco en su madre, de 73 años, quien había destinado sus ahorros a esas operaciones con los Spaggiari. Al hablar de lo ocurrido, señaló que lo que más le dolía era la situación de ella.

“Que devuelvan el capital”

Al final de sus declaraciones, los dos testigos expresaron qué esperan del juicio, aunque con matices. La mujer manifestó que quería que los responsables fueran presos y pagaran por lo ocurrido. Sin embargo, reconoció que tenía pocas expectativas de recuperar el dinero.

“La plata no creo que la cobremos, sinceramente para mí está perdido, pero por lo menos que paguen”, sostuvo.

El empleado también reclamó una respuesta penal, pero hizo especial hincapié en la devolución del capital. Aseguró que estaría dispuesto a recuperar el dinero sin los intereses que originalmente les habían prometido. Su prioridad, explicó, es que le restituyan lo invertido y que haya consecuencias por los compromisos incumplidos.

Cuando le preguntaron si pedía una condena porque no le habían devuelto el dinero, respondió afirmativamente. Y sintetizó su expectativa con una frase que reflejó la distancia entre el daño que describió y las consecuencias que recibieron los empleados de Spaggiari condenados a tres años de prisión condicional en un juicio abreviado: “Poco tiempo de sentencia y mucho el daño que generaron”.

También dejó una reflexión sobre la falta de respuestas que, según su relato, marcó el final de la relación con el grupo: “Díganle a la gente: no te vamos a devolver nada y ya está”.

En el juicio a los hermanos Spaggiari, las dos declaraciones pusieron en primer plano el recorrido de quienes ingresaron al sistema confiando en los rendimientos, continuaron mientras los pagos llegaban y comenzaron a reclamar cuando esos ingresos se interrumpieron. Detrás de cada convenio hubo una historia distinta; en ambas, la expectativa final quedó reducida a recuperar lo que entregaron y obtener una respuesta por el perjuicio sufrido.

 

Fuente: Rafaela Noticias

Etiquetas: Causa Spaggiarijuicio oral y publicoJuicio Spaggiari
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