El diputado provincial Marcos Corach cuestionó con dureza el acuerdo alcanzado entre el Gobierno de Santa Fe y la Nación por la Caja de Jubilaciones, al señalar que el convenio “no es favorable” y que fue impulsado sin transparencia ni debate legislativo.
“Es un convenio que no conocemos. No ingresó a ninguna de las cámaras, no tuvimos acceso y no hubo posibilidad de discutirlo”, sostuvo el legislador, quien remarcó que el anuncio del acuerdo se hizo sin que los representantes provinciales pudieran analizar su contenido.
El diputado advirtió que, en términos económicos, el entendimiento resulta perjudicial para la provincia. Según explicó, se trata de un esquema por el cual Santa Fe recibiría transferencias por unos 120.000 millones de pesos en el año, a cambio de suspender por un año los plazos de un juicio contra Nación.
“Estamos hablando de una deuda actualizada cercana a los 2 billones de pesos. Lo que se va a cobrar corresponde a 2026, mientras que lo de 2024 y 2025 se acumula sin claridad sobre cómo se va a pagar”, señaló.
Además, expresó dudas sobre las cláusulas de compensación incluidas en el borrador del convenio, especialmente en relación a posibles transferencias de bienes por parte del Estado nacional. “¿Qué inmuebles? ¿En qué condiciones? Hay mucho desconocimiento”, planteó.
Sospechas de un acuerdo político
También sugirió que detrás del entendimiento podría existir un acuerdo político entre la gestión provincial y el Gobierno nacional.
“No hay forma de no entenderlo de esa manera. Hace tiempo digo que el gobernador es un buen alumno de Javier Milei”, afirmó, en referencia a la relación entre ambas administraciones.
Reclamos previos y postura del PJ
Corach defendió el accionar del peronismo en gestiones anteriores, al asegurar que los reclamos judiciales por la deuda previsional fueron iniciados antes de 2023 y que durante ese período sí hubo transferencias desde Nación.
En cuanto a la postura legislativa, adelantó que el bloque justicialista votará en contra cuando el acuerdo llegue a la Legislatura. “Es lo único que nos queda: rechazarlo, porque no hay diálogo ni discusión”, sostuvo.







