El testigo aportó un dato novedoso sobre los intentos por recuperar el dinero: aseguró que los hermanos firmaron nuevos convenios mientras estaban detenidos, pero que esos compromisos tampoco se cumplieron.
Relató que su vínculo con el grupo había comenzado años antes de que se interrumpieran los pagos. Según explicó, empezó a relacionarse con sus integrantes en 2018 o 2019, aunque los convenios que presentó durante la audiencia estaban fechados a partir de noviembre de 2021.
De una indemnización por un accidente a 19 convenios
El hombre contó que llegó a la firma después de escuchar comentarios sobre una supuesta posibilidad de invertir dinero a plazo fijo y obtener buenos rendimientos. La recomendación se la había dado un compañero de trabajo, por lo que decidió averiguar cómo funcionaba el sistema.
Según declaró, los integrantes del grupo le hablaron de distintas actividades comerciales, entre ellas una fábrica de ladrillos, la fabricación de aberturas de aluminio y la construcción de departamentos. Esas referencias contribuyeron a que considerara confiable la propuesta.
El primer aporte importante provino de una indemnización que había cobrado después de un accidente de trabajo. «Pensé que eran confiables», resumió cuando le preguntaron qué lo había llevado a invertir.
A partir de ese primer ingreso, explicó, comenzó a realizar nuevos convenios con el dinero de los intereses que iba cobrando. En total, dijo que tenía 19 documentos, con una suma acumulada de $4.900.000. Según precisó, uno correspondía al monto mayor que había recibido por el accidente, mientras que otros eran por $100.000.
El testigo también explicó que entendía que las actividades comerciales mencionadas por los integrantes del grupo constituían una garantía para las operaciones, porque figuraban en los convenios que firmaba.
Los pagos se interrumpieron y llegaron nuevos compromisos
Al principio, el hombre viajaba hasta Rafaela para retirar el dinero. Con el tiempo, coordinaba las visitas con anticipación y avisaba por mensajes cuándo pasaría por la oficina. En la última etapa, los pagos comenzaron a llegar hasta su domicilio.
El último cobro que recordó fue en octubre de 2022. Después, según relató, les comunicaron que habían atravesado un allanamiento y que se habían mudado a otro domicilio. En una reunión con otras personas que también habían invertido, les informaron que dejarían de trabajar con los convenios y los intereses, tanto en pesos como en dólares, y que devolverían el capital.
La promesa, según el testigo, era comenzar a devolver el dinero en enero. Sin embargo, afirmó que ese compromiso no se cumplió y que luego recibieron indicaciones para comunicarse con un abogado.
Más adelante, durante otra reunión, les explicaron que la devolución se concretaría en plazos de seis meses y un año. El hombre sostuvo que una parte de su dinero fue devuelta a seis meses y que el resto se convirtió a dólares mediante un nuevo convenio.
Fue en ese contexto que aportó el dato central de su declaración: aseguró que los hermanos le firmaron esos nuevos documentos mientras estaban presos. «Según ellos, llevaron todos los convenios nuevos a la cárcel donde ellos estaban y lo firmaron», declaró.
Sin embargo, afirmó que después de esos acuerdos no recibió nuevas respuestas ni logró recuperar el resto del dinero comprometido.
El impacto en su vida personal
Durante la audiencia, el testigo contó que la pérdida tuvo consecuencias que fueron más allá de lo económico. Explicó que había destinado ese dinero a los estudios de su hija y que la situación le generó numerosas noches de preocupación.
Al ser consultado sobre sus expectativas frente al juicio, señaló que el dinero que había invertido ya no tenía el mismo valor que cuando lo entregó.
Su declaración dejó expuesto el recorrido de un inversor que comenzó confiando en los rendimientos prometidos, continuó reinvirtiendo los intereses y terminó esperando una devolución que, según afirmó, todavía no se concretó en su totalidad.
Fuente: Rafaela Noticias



