En el marco del Día Internacional de la Dislexia, conmemorado cada 8 de octubre, la concejal de Rafaela Carla Boidi relató su experiencia personal tras ser diagnosticada en la adultez. El objetivo central de su testimonio fue visibilizar una condición que, según indicó, alcanza a uno de cada diez alumnos.
«La dislexia es una dificultad en la lectocomprensión, en la lectura y en la lectoescritura. Lo importante de visibilizar es poder detectarlo y tener las herramientas para poder desarrollar una educación y un conocimiento como todas las personas», explicó Boidi.
La edil detalló que se trata de una condición permanente: «La condición de la dislexia la tenés para toda la vida, es simplemente una dificultad. Técnicamente el cerebro, el hemisferio derecho, tiene otras fortalezas que por ahí cuando uno lee, escribe y traslada la escritura y la comprensión, tiene tal vez una dificultad mayor que otras personas».
El impacto en la etapa escolar y universitaria
Boidi describió el proceso de diagnóstico como algo revelador: «Fue muy sanador detectarlo ahora que soy adulta. Fue muy liberador de decir ‘entendí muchas cosas de la primaria’. Una persona disléxica tiene que leerlo tal vez una o dos veces para la comprensión y la interpretación. Es una dificultad, pero no un impedimento; necesitamos más tiempos en algunos conceptos».
Sobre su trayecto en la Escuela Alberdi, relató los inconvenientes cotidianos que afrontaba: «A veces no llegaba a copiar el pizarrón, algo que mis compañeros copiaban me llevaba más tiempo. En mi personalidad generé una personalidad muy tímida y tenía que pedirle a mis compañeros ‘¿me prestás lo escrito?’. Nunca lo manifesté ni con mi familia ni con los docentes; era como un esfuerzo doble porque llegaba a mi casa y tenía que comprender la tarea y además trasladar lo que no había llegado a copiar».
Durante su paso universitario y su labor legislativa actual, la concejal recurrió a métodos alternativos para procesar la información. «A mí en la facultad lo que me ayudó un montón fue, por ejemplo, los teóricos, cuando un docente daba las explicaciones. Toda la redacción que a un disléxico le podría llegar a llevar más tiempo se transmite y toma el mismo conocimiento en un teórico», señaló.
Profesionales para la detección temprana
Al abordar los pasos a seguir ante la sospecha de esta condición en niños o adultos, Boidi puntualizó el rol de la salud especializada: «En mi caso particular, como no sabía, primero fui a una neuróloga. De adulto es más complejo porque uno ya fue adquiriendo herramientas. Pero cuando sos pequeño es importante dirigirse a una psicopedagoga, que tiene las herramientas de evaluación y examen, y después puede dar el acompañamiento».
«La dislexia es una dificultad, no una discapacidad. Ese niño tiene la capacidad, y además muchas fortalezas de creatividad; el hemisferio se activa de la parte derecha. Nada más que a la hora de aprender la lectocomprensión y la lectura tiene una dificultad, y la psicopedagoga no solo puede dar un diagnóstico sino también las herramientas necesarias para la educación», concluyó.
Fuente: Rafaela Noticias







