Mientras todos los especialistas coinciden en que el fenómeno de El Niño tendrá a partir de la temporada primavera-verano características «muy fuertes» y cuyos efectos pueden extenderse hasta abril del 2027, municipios, provincias y Nación se preparan para enfrentar un panorama de probables inundaciones y otros eventuales desastres provocados por la naturaleza.
En el contexto de esos preparativos, en la primera hora de la tarde de este viernes estuvieron en Rafaela el coronel retirado Marcelo Rozas Garay, quien fuera subsecretario de Gestión del Riesgo de Desastres del Ministerio de Seguridad de la Nación durante la gestión de Patricia Bullrich en el gobierno de Mauricio Macri y también exsecretario de Estrategia y Asuntos Militares del Ministerio de Defensa durante la gestión de Luis Petri al frente de esa cartera; y el teniente coronel Pablo Campi, jefe del Batallón de Ingenieros Anfibios 121, con asiento en Santo Tomé. Ambos especialistas ofrecieron una disertación en el Espacio Cultural del SEOM, respondiendo a una invitación del funcionario libertario Bryan Mayer.

Gestión del riesgo
Ambas disertaciones estuvieron enfocadas en una cuestión clave: la planificación del riesgo. Ante un posible escenario de devastaciones producidas en sectores productivos y áreas urbanas que impliquen incluso el colapso de algunas infraestructuras esenciales para actividades productivas o poblaciones urbanas, los militares destacaron la necesidad de organizar los múltiples aspectos que hacen a la atención de la emergencia.
Rozas Garay, por ejemplo, recordó que el Norte de Santa Fe está incluido en la zona roja de mayor riesgo hídrico ante la inminencia de un «Súper Niño». En ese contexto, consideró clave preparar un modelo y los pilares de acción necesarios para afrontar tres momentos específicos: la prevención previa; la crisis en su pleno desarrollo; y la recuperación posterior a la crisis.
- La prevención debe incluir la organización y asisgnación de recursos; planes estratégicos y operativos; capacitación y ejercitación previa; mitigación; y monitoreo y alertas que permitan identificar riesgos, estadarizarlos y prepararse para afrontarlos.
- El desarrollo de la crisis debe activar el Centro de Operaciones de Emergencia y los sistemas de articulación con organismos públicos y privados; despliegue y apoyos; monitoreo y comunicación; y el inicio de la evaluación de daños, con dos puntos fundamentales:; interoperación y conectividad.
- Finalmente, la recuperación implica tener precisión sobre la magnitud de los daños; cómo se pueden rehabilitar servicios e infraestructura; el plan de reconstrucción inmediata; y también un monitoreo y control de la etapa, con el fin de reconstruir mejor.
El aporte militar
Por su parte, el teniente coronel Campi se explayó en cuanto a las capacidades operativas del Batallón a su cargo, así como también las posibilidades reales de intervención que ofrece; en qué momento y dónde puede intervenir con eficacia; y de qué manera se daría esa presencia, en atención a cómo escale la situación a la que se enfrente.
Campi recordó que el personal militar tiene disciplina y una cadena de mandos, en tanto que su personal y equipamiento están preparados para afrontar situaciones extremas.
Fuente: Rafaela Noticias







