Los nuevos créditos UVA para la compra de vehículos generaron cuestionamientos por sus tasas de interés y el riesgo de que la deuda crezca por encima del valor del auto. El economista Matías Battista recomendó evaluar con cautela estas opciones.
Los nuevos créditos ajustados por UVA para la compra de vehículos volvieron a poner en debate los riesgos de este tipo de financiamiento. Durante su análisis en Radio Mitre Santa Fe, el economista Matías Battista cuestionó especialmente las condiciones de las nuevas líneas y advirtió sobre el impacto que podrían tener sobre los ingresos de los compradores.
Uno de los principales puntos señalados fue la tasa de interés. Según explicó Battista, una de las alternativas difundidas contempla una tasa de UVA más 25%, mientras que en otras entidades la diferencia puede ser menor. El economista consideró que se trata de una condición elevada y llamó a no tomar el crédito sin analizar previamente cómo podría evolucionar la cuota.
El principal riesgo está relacionado con la propia modalidad de los créditos UVA, cuyo capital se actualiza de acuerdo con la evolución de la inflación. De esta manera, mientras el vehículo pierde valor por su uso y depreciación desde el momento en que sale de la concesionaria, la deuda puede continuar aumentando.
Battista estimó que, bajo la dinámica inflacionaria actual, después de un año un comprador podría encontrarse debiendo cerca de un 20% más de lo que vale el vehículo adquirido. A esto se suman los gastos propios de mantener un automóvil, como combustible, seguro, reparaciones, neumáticos y otros costos que también impactan sobre el presupuesto familiar.
El economista también marcó una diferencia con la experiencia de los créditos UVA para vehículos implementados durante el gobierno de Mauricio Macri. Según recordó, aquellas líneas permitieron dinamizar el mercado automotor, pero tenían tasas adicionales considerablemente menores, del orden del 3% o 4%, mientras que las nuevas opciones parten de porcentajes mucho más elevados.
Otro aspecto cuestionado fue que el crédito sea a sola firma y no prendario. Battista explicó que, ante una eventual dificultad para afrontar la deuda, entregar el vehículo no necesariamente permitiría cancelar el compromiso con el banco, especialmente si el monto adeudado supera el valor de mercado del automóvil.
“Mi consejo para todo aquel que tenga la ilusión de cambiar el vehículo es que no se meta en este crédito UVA”, sostuvo Battista durante la entrevista. Y agregó que el problema podría hacerse más evidente con el paso de los meses, cuando la cuota aumente y el ingreso de los trabajadores no acompañe necesariamente el mismo ritmo.
En este contexto, el especialista cuestionó además la distancia entre las decisiones económicas y la realidad cotidiana de los consumidores. Señaló que, antes de tomar un crédito de estas características, es fundamental analizar no solo la cuota inicial, sino también la evolución potencial de la deuda, los ingresos futuros y los costos asociados al mantenimiento del vehículo.
Fuente: Rafaela Noticias




