La llegada de la Muestra de la Rural volvió a poner sobre la mesa un problema que aparece cada vez que se concentra una gran cantidad de vehículos en determinados sectores de Rafaela: la presencia de lavacoches informales en la vía pública.
Durante las últimas jornadas, vecinos y personas que concurrieron al predio denunciaron la presencia de los denominados “trapitos” en distintos puntos de los alrededores. Los reclamos apuntaron especialmente a situaciones en las que los conductores son abordados apenas dejan sus vehículos y, en algunos casos, aseguran sentirse perseguidos o presionados para entregar dinero.
Un expositor relató, por ejemplo, que terminó entregando $10.000 a uno de los lavacoches porque, según contó, no dejaba de seguirlo mientras se dirigía hacia el predio.
La situación no se limita a quienes llegan a la Rural. Vecinos que viven en el sector también manifestaron su malestar porque algunas personas permanecen durante buena parte del día en las inmediaciones y utilizan las veredas como lugar de permanencia y captación de vehículos.
La Policía intervino y realizó 19 traslados
Ante los distintos episodios, la Policía desplegó controles en la zona y realizó traslados preventivos. Según información a la que accedió Rafaela Noticias, fueron cuatro las personas trasladadas durante la jornada del jueves y otras 15 durante este viernes.
Desde la fuerza explicaron que el objetivo de estas intervenciones es evitar situaciones de molestia, intimidación o extorsión hacia quienes estacionan sus vehículos.
Sin embargo, existe una dificultad concreta: cuando una persona ya fue identificada y controlada, y posteriormente vuelve a ser encontrada en el lugar sin estar cometiendo una conducta que permita una nueva intervención, la Policía no puede trasladarla nuevamente simplemente por encontrarse allí.
De esta manera, se genera una dinámica que termina siendo difícil de cortar: los efectivos intervienen, trasladan a quienes corresponde y, posteriormente, algunos de ellos regresan a la zona.
En ese sentido, el trabajo policial durante estas jornadas permitió responder a numerosos reclamos y realizar controles sobre quienes estaban generando inconvenientes, aunque la intervención por sí sola no alcanza para resolver de manera permanente el problema.
La GUR, con presencia dentro de la Rural pero poca presencia afuera
El otro punto que genera cuestionamientos es el rol de la Guardia Urbana Rafaelina.
Según vecinos y personas que concurrieron a la muestra, durante estas jornadas se observó poca presencia de caminantes de la GUR en el exterior del predio, especialmente en los sectores donde se concentran los vehículos y donde aparecen los lavacoches.
La situación llamó la atención porque en otros sectores de la ciudad, particularmente en el área céntrica, es habitual observar agentes de la Guardia Urbana recorriendo las zonas donde se ubican los denominados “trapitos”.
En este caso, en cambio, la presencia de la fuerza municipal se hizo visible principalmente dentro del predio de la Muestra de la Rural, donde instaló incluso un stand, mientras que en el exterior —justamente donde se producen buena parte de los reclamos— los vecinos aseguran que la presencia de caminantes fue mucho menor.
La diferencia resulta relevante porque, más allá de la intervención policial frente a situaciones concretas, una presencia preventiva y permanente podría contribuir a evitar que los lavacoches se instalen y aborden a los conductores.

Una prohibición que tiene límites
Otro de los inconvenientes señalados es el alcance de la normativa municipal.
La prohibición vigente por decreto del intendente Viotti sobre la actividad de los lavacoches se encuentra vinculada al sector comprendido por el sistema de estacionamiento medido. Es decir, no existe una prohibición general que alcance a cualquier persona que se encuentre realizando esta actividad en cualquier calle de la ciudad.
Por eso, en determinados sectores, la sola presencia de una persona ofreciendo cuidar o lavar vehículos no necesariamente constituye una infracción que permita retirarla del lugar.
El problema aparece cuando esa actividad se transforma en una ocupación informal del espacio público, especialmente cuando se generan situaciones de presión hacia los conductores, molestias a los vecinos o apropiación de sectores de la vía pública.
Mientras tanto, con la Rural como escenario, los “trapitos” volvieron a ocupar distintas esquinas de la zona y los reclamos se multiplicaron.
Fuente: Rafaela Noticias




