El Comité Noruego del Nobel otorgó el galardón de este año a la jurista sudafricana Navanethem Pillay, ex alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos. Jorgen Watne Frydnes destacó su rol fundamental para juzgar crímenes de guerra y de lesa humanidad.
Al enterarse de la noticia, la jueza de 85 años confesó que su primera reacción fue pensar que se trataba de una broma. En un video publicado por Amnistía Internacional en X, ironizó diciendo que podría «compartir el premio» con Donald Trump si sus colaboradores seguían aplaudiéndola.
El rechazo de Israel y las medidas de la Casa Blanca
La premiación generó un profundo malestar en el Gobierno de Israel. Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores afirmaron que la jurista promueve una «implacable demonización» del país y lidera la promoción de la «genoMENTIRA».
La oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu agregó que el comité perdió «su brújula moral» al premiar a una «fanática que construyó su carrera inventando y propagando libelos de sangre contra el único Estado judío».
El enojo israelí responde a que Pillay presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU que, en septiembre de 2025, responsabilizó al país de cometer un genocidio en Gaza.
Por su parte, la Casa Blanca anunció nuevas restricciones comerciales y de servicios contra el Tribunal Penal Internacional (TPI). Trump ya había autorizado sanciones el año pasado tras las órdenes de arresto emitidas contra Netanyahu y el exministro Yoav Gallant.
Apoyo europeo y antecedentes del galardón
La Unión Europea felicitó a la galardonada y condenó expresamente las medidas de Washington. Bruselas expresó que «lamenta profundamente que Estados Unidos haya anunciado la intención de imponer sanciones» y se comprometió a cooperar con el TPI.
Esta es la octava vez que la ONU o alguna de sus instituciones recibe este reconocimiento, sumándose a casos históricos como UNICEF, ACNUR, el Programa Mundial de Alimentos y la propia organización en 2002. Asimismo, el TPI está nominado este año al premio Sajarov.
Mientras tanto, Pillay continúa ejerciendo como jueza ‘ad hoc’ en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya. Allí participa en el caso que investiga el delito de genocidio por las políticas represivas de la dictadura de Myanmar contra la minoría rohingya.
Fuente: Rafaela Noticias





