El economista Gustavo Lázzari habló sobre la situación económica argentina antes de brindar su charla en la 119° ExpoRural de Rafaela y la Región. Analizó el proceso de transición, el nivel de actividad, los salarios, la inversión y las dificultades que atraviesan la industria y el comercio.
Lázzari sostuvo que Argentina atraviesa un cambio de régimen económico que, a su entender, ya está en marcha, aunque advirtió que el proceso de transición puede resultar complejo.
“Lo que me interesaría ahora comentar en esta charla es cómo una transición muy complicada aún puede ser compatible con un cambio de régimen, con una corriente de fondo más definida”, explicó.
En ese sentido, planteó la necesidad de distinguir entre los problemas coyunturales y las características de fondo del modelo. “No hay que confundir lo que es una transición complicada con el fondo”, señaló.
El economista consideró que, frente a cada indicador económico o social, es necesario preguntarse si se trata de un problema propio del punto de llegada o de una dificultad transitoria, y si esta última resulta evitable o inevitable. Entre los ejemplos mencionó la mora bancaria y la restricción crediticia.
Salarios, inversión y productividad
Consultado por las dificultades que atraviesan los salarios y el poder adquisitivo, Lázzari planteó que, en una economía abierta, la evolución de los salarios está vinculada con la inversión y la productividad. “Los salarios son hijos de la inversión, no son hijos de decisiones”, afirmó. Y agregó que la productividad también depende de las inversiones.
Por ese motivo, consideró que el análisis debe centrarse en la velocidad con la que se generan condiciones para favorecer nuevas inversiones y reducir los costos que afectan su viabilidad.
En este punto, cuestionó que algunas herramientas implementadas por el Gobierno nacional no tengan un alcance mayor. Mencionó particularmente el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y planteó por qué no se aplican mecanismos similares para sectores como la lechería o el agro.
También sostuvo que el Gobierno mantiene una postura muy estricta respecto del superávit fiscal y consideró que esa estrategia puede hacer que el proceso de recuperación sea “muy lento y en forma muy dolorosa”.
“El gobierno debería morigerar la cuestión del susto”
Para Lázzari, uno de los factores que condicionan las decisiones de inversión son las expectativas. “Para la zona pampeana, para lo que no es cordillerano, el desafío de la inversión viene más lento, y ahí juegan mucho las expectativas”, explicó.
En ese contexto, habló de empresarios y sectores que mantienen expectativas positivas, pero también manifestó que existe temor entre algunos actores económicos. “El gobierno debería morigerar la cuestión del susto”, sostuvo, al considerar que la incertidumbre puede llevar a postergar decisiones de inversión y afectar la actividad.
El “costo argentino” y las dificultades de la industria
Otro de los ejes de su análisis fue la situación de la industria, especialmente de las pequeñas y medianas empresas. Lázzari señaló que una PyME debe afrontar costos vinculados con distintos niveles del Estado y remarcó que el denominado “costo argentino” excede ampliamente la cuestión impositiva.
“Trasciende la cuestión impositiva. No solo está lo impositivo, lo laboral, lo regulatorio, está la infraestructura”, explicó.
También mencionó la seguridad como un costo que puede afectar la competitividad de las empresas. Según ejemplificó, la necesidad de contar con custodias para determinados recorridos logísticos puede incrementar significativamente los costos de transporte. “No es lo que te deja fuera de competencia, pero la sumatoria de esos pequeños costos te deja fuera de competencia”, resumió.
El economista consideró que el Gobierno nacional está avanzando en una política de desregulación y reducción de costos, aunque señaló que el proceso es lento. A su vez, advirtió que la industria que compite directamente con productos importados es una de las que más está sufriendo durante esta transición. “La transición iba a ser naturalmente muy difícil, y lo es”, sostuvo.
Comercio, consumo y nuevas formas de comprar
Al referirse al comercio, Lázzari describió un escenario particularmente complejo. “Cuando hablás con el comercio, es un mar de lágrimas, cualquier lugar, ciudad chica, ciudad grande”, afirmó.
Entre los cambios que atraviesa el sector, destacó el impacto de la tecnología y el acceso inmediato a información sobre precios. Mencionó como ejemplo que, según un dato de la Cámara de Comercio Electrónico que citó durante la conferencia, el 85% de las personas que compran en tiendas físicas consultaron previamente por Internet.
Para Lázzari, este comportamiento modifica la relación entre comerciantes y consumidores, ya que los compradores cuentan con referencias de precios de otros mercados y pueden decidir no concretar una operación si consideran que existe una diferencia importante.
Salarios, endeudamiento y consumo
Lázzari también se refirió al impacto que tiene sobre las familias la combinación entre salarios que avanzan lentamente y el aumento de determinados costos.
Utilizó la imagen de una botella de agua para explicar que, cuando se eliminan subsidios y se sinceran determinados precios, una parte cada vez mayor del ingreso queda destinada a cubrir gastos que antes tenían un menor peso. “Si no crece la botella, te come un ingreso disponible”, explicó.
Según su análisis, esa situación llevó a muchas personas a recurrir al endeudamiento para sostener determinados niveles de consumo.
En ese marco, consideró que algunas dificultades forman parte inevitable de la transición, pero cuestionó determinadas decisiones que, a su entender, profundizaron el impacto sobre consumidores y empresas.
“La única solución a este problema es que la botella sea más grande”, sostuvo, en referencia a la necesidad de que los ingresos puedan crecer a partir de una mayor actividad y productividad.
La necesidad de reconvertirse
Finalmente, Lázzari planteó que la economía abierta obliga a muchas empresas a revisar sus modelos de negocios y buscar nuevas alternativas. “Tenemos que ser muy competitivos”, sostuvo, y señaló especialmente al sector textil como uno de los que enfrenta mayores dificultades.
Sin embargo, remarcó que la reconversión no es sencilla y requiere financiamiento, decisiones empresariales y acompañamiento de los distintos niveles del Estado.
También pidió reducir los tiempos y trabas burocráticas que pueden dificultar la transformación de una empresa. “Me tenés que aligerar el trámite, porque tengo pasado del punto A al punto B lo más rápido posible”, ejemplificó.
Para Lazzari, la actual etapa económica obliga a prestar atención a cuestiones que anteriormente podían pasar inadvertidas. “Esta economía te obliga a milímetro, a centímetro, a lo que no le das bola antes, al gramo”, expresó.
En ese escenario, concluyó que los gobiernos deberán adaptarse a la misma velocidad de cambio que se les exige a las empresas y a los particulares. “El desafío es ese, la pelota está al lado del gobierno hoy por hoy”, afirmó.
Fuente: Rafaela Noticias





