El vocero presidencial, Adrián Ravier, intentó bajar el tono a la controversia que se generó tras su primera conferencia de prensa en la Casa Rosada, donde una de sus respuestas sobre el aumento del precio del gas provocó críticas en medio de la ola de frío que atraviesa gran parte del país.
Durante la conferencia, Ravier defendió la política del Gobierno de reducir los subsidios a los servicios públicos y sostuvo que, cuando un bien aumenta de precio, los consumidores modifican sus hábitos. Para ilustrar esa idea afirmó que, en su caso, si el gas se encarecía, intentaría «abrigarse más», una frase que rápidamente se viralizó y fue cuestionada por distintos sectores.
Horas más tarde, en una entrevista con Radio Mitre, el funcionario aclaró que ese no era el mensaje que pretendía transmitir. «Ese no fue el mensaje. El mensaje es que cuando un precio aumenta, las personas ajustan su comportamiento», explicó.
En ese sentido, reconoció que el ejemplo utilizado no fue el más adecuado. «Es poco feliz el ejemplo, porque estamos en una ola polar y la gente necesita calefaccionarse. Yo simplemente estaba describiendo un principio económico, no diciéndole a la gente lo que tiene que hacer», señaló.
Ravier insistió en que el objetivo de sus declaraciones era explicar el funcionamiento de los incentivos económicos y no recomendar que las personas dejaran de utilizar gas para calefaccionarse. Según sostuvo, el Gobierno busca avanzar hacia un esquema en el que las tarifas reflejen los costos reales del servicio y reducir el peso de los subsidios estatales.
La aclaración llegó pocas horas después de su debut como vocero presidencial, en una conferencia en la que respondió preguntas sobre la política económica de la administración de Javier Milei y defendió el proceso de sinceramiento tarifario impulsado por el Ejecutivo.


