Las autoridades venezolanas actualizaron este miércoles el balance del doble terremoto que sacudió el norte del país el pasado 24 de junio y confirmaron que la cifra de fallecidos ascendió a 1.943, mientras que los heridos ya suman 10.571.
Según el reporte oficial, además de las víctimas fatales y los lesionados, hay 15.866 personas damnificadas, más de 28.000 reciben atención médica y permanecen habilitados 69 refugios temporales para asistir a quienes perdieron sus viviendas.
La Guaira continúa siendo el epicentro de la emergencia. Allí se concentran las operaciones de búsqueda y rescate entre edificios colapsados, con apoyo de equipos nacionales e internacionales. Aunque ya transcurrieron más de seis días desde los sismos, los rescatistas mantienen la esperanza de encontrar sobrevivientes bajo los escombros. Hasta el momento, las autoridades informaron que 6.461 personas fueron rescatadas con vida.
En paralelo, la asistencia humanitaria internacional sigue creciendo. Más de 1.200 toneladas de ayuda ingresaron al país y cerca de una treintena de naciones participan en el envío de alimentos, medicamentos, equipos de rescate y personal especializado. Naciones Unidas también amplía su respuesta para atender a cientos de miles de personas desplazadas por la catástrofe.
Sin embargo, la emergencia continúa agravándose. Organismos internacionales advirtieron sobre la escasez de alimentos, refugios y servicios básicos, mientras familiares de personas desaparecidas denuncian demoras en las labores de búsqueda y dificultades para obtener información sobre sus seres queridos.
El doble terremoto, de magnitudes 7,2 y 7,5, ocurrió con apenas unos 40 segundos de diferencia y provocó el colapso de cientos de edificaciones, convirtiéndose en uno de los desastres naturales más graves registrados en la historia reciente de Venezuela. Las autoridades mantienen activos los operativos de rescate y evalúan de forma permanente los daños materiales y las necesidades de la población afectada.



