El merendero “Botoncito de Colores”, ubicado en el asentamiento de barrio Italia de Rafaela, volvió a convertirse en escenario de una jornada solidaria donde peluqueros de la ciudad realizaron cortes de pelo gratuitos y acercaron donaciones para las familias del sector, tal como publicó este medio. Sin embargo, detrás de la actividad quedó expuesta una realidad que preocupa cada vez más: el crecimiento constante de personas que necesitan asistencia alimentaria.
Carla Rodríguez, responsable del espacio, explicó a RAFAELA NOTICIAS que actualmente trabajan con más de 72 familias dentro del asentamiento, pero que hubo un aumento de la demanda. “Este año fue cuando se aumentó un poquito más la cantidad de familias” que llegaron al asentamiento, aseguró.
El merendero funciona los martes con meriendas y los jueves con entrega de viandas. Allí no solo asisten niños, sino también adultos mayores y familias completas que atraviesan situaciones económicas complejas.
“Por tarde vienen entre 50 y 60 chicos a tomar la leche, compartir y hacer actividades”, relató Rodríguez. Además, señaló que los jueves logran entregar entre 45 y 50 viandas, aunque todo depende de la cantidad de insumos disponibles.
La referente contó que el trabajo se sostiene con esfuerzo familiar y ayuda solidaria. “Trabajamos con el equipo Botoncito de Colores, que son mis hijos, mi esposo y toda la familia”, expresó.
Entre las principales necesidades actuales aparecen alimentos básicos para las meriendas infantiles. “Estamos necesitando leche, cacao, azúcar, harinas y panificación. Si alguna panadería quiere aportar su granito de arena, será bienvenida”, indicó.
Según explicó, el incremento de familias no responde solamente a vecinos históricos del sector. Muchas personas llegan desde otras localidades o provincias buscando oportunidades laborales y un lugar donde vivir.
“Vienen de otros lugares porque no consiguen trabajo o no llegan a pagar un alquiler. Buscan una oportunidad en Rafaela”, sostuvo.
Rodríguez también remarcó que el crecimiento de la asistencia obligó incluso a ampliar los elementos de cocina. “Nos regalaron ollas más grandes porque la demanda sigue aumentando y las ollas no están alcanzando”, contó.
Actualmente, el merendero recibe colaboraciones a través de alimentos, ropa, calzado y donaciones para sostener tanto las meriendas como las viandas semanales. Además, realizan actividades de apoyo escolar y recreativas para los chicos del asentamiento.








