El fallecimiento del actor, ocurrido el jueves 19 de marzo, generó repercusión en el ambiente cinematográfico y entre seguidores de las artes marciales. La noticia fue dada a conocer por sus familiares en la madrugada del viernes mediante un comunicado publicado en sus redes oficiales.
En el mensaje expresaron que el deceso se produjo de manera repentina y que el artista se encontraba acompañado por sus seres queridos. También señalaron que prefieren mantener en reserva los detalles de lo sucedido, aunque aseguraron que murió en paz.
Horas antes, una persona cercana había comentado que el actor, de 86 años, se encontraba en buen estado luego de haber sido trasladado a un hospital en la isla donde residía. El desenlace causó sorpresa entre admiradores y colegas, que destacaron su influencia en varias generaciones.
Una infancia difícil y el inicio en las artes marciales
Carlos Ray Norris nació el 10 de marzo de 1940 en Ryan, Oklahoma, y fue el mayor de tres hermanos. Su niñez estuvo atravesada por problemas familiares y la inestabilidad económica.
Tras la separación de sus padres, cuando tenía 16 años, se mudó con su madre y sus hermanos primero a Kansas y luego a California. Allí terminó sus estudios y en 1958 ingresó a la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Durante su estadía en Corea del Sur descubrió las artes marciales, disciplina que marcaría el rumbo de su vida.
Al regresar a Estados Unidos en 1962 abrió su primera escuela de karate y comenzó a competir, ganando notoriedad en el circuito deportivo, lo que más tarde le abriría las puertas del cine.
El salto a Hollywood y la fama internacional
Uno de los momentos decisivos de su carrera llegó en 1972, cuando participó junto a Bruce Lee en Way of the Dragon. La recordada escena en el Coliseo romano se transformó en un clásico del género y lo posicionó en la industria cinematográfica.
Durante la década de 1980 protagonizó numerosas películas de acción en las que se consolidó como un héroe invencible, alcanzando popularidad en Estados Unidos y también en el mercado internacional. Su imagen quedó asociada a la disciplina, la fuerza física y el dominio de las artes marciales, actividades que también impulsó fuera de la pantalla a través de academias y emprendimientos.
Su figura volvió a ganar gran notoriedad en televisión con la serie Walker, Texas Ranger, estrenada en 1993. La producción se mantuvo durante nueve temporadas, superó los 200 episodios y tuvo además una película para televisión, convirtiéndose en uno de los trabajos más recordados de su carrera.
Tras conocerse su muerte, se difundió además una estimación de su patrimonio, calculado en unos 70 millones de dólares, resultado de décadas de trabajo en el cine, la televisión y distintos negocios vinculados a su nombre.
Familia y últimos años lejos de Hollywood
En su vida personal, Norris se casó en 1958 con Dianne Holecheck, con quien tuvo dos hijos antes de separarse en 1988. También reconoció una hija nacida de una relación anterior.
Años más tarde, en 1998, contrajo matrimonio con la modelo Gena O’Kelley y en 2001 nacieron sus gemelos.
Durante sus últimos años eligió vivir en la isla de Kauai, en Hawái, donde llevó una vida tranquila, dedicado a su familia, sus nietos y a disfrutar de la naturaleza, lejos de la exposición pública que marcó gran parte de su carrera.





