La inseguridad se convirtió en parte de la rutina para los vecinos de un sector de barrio Villa del Parque, comprendido por calles como Suiza, Eduardo Oliber, Santos Vega y Río de Janeiro. Robos reiterados, personas merodeando de noche y escasa presencia policial motivaron a un grupo de frentistas a alzar la voz y pedir medidas urgentes.
Griselda, una jubilada, es una de las más afectadas. Solo en el último mes y medio denunció tres episodios. “Yo el 2 de enero sufrí un robo. En 15 minutos me sacaron la billetera. Después, un pibe de 13 o 14 años entró a mi casa y se llevó la cartera con todo adentro”, relató.
Según contó, el joven ingresó por una puerta lateral mientras ella descansaba. “Yo estaba acostada a las cuatro de la tarde. De golpe entró con un palo en la mano. Revolvió todo y se llevó la billetera”, recordó. Días después volvió a ser víctima. “Abrí el portón, dejé el auto en marcha un segundo y cuando vuelvo ya me habían robado la caja. Otra vez la billetera. Es un desastre, me la paso haciendo documentos, tarjetas, todo de nuevo”, lamentó.
“Ahora me cierro temprano con llave y todo, porque tengo miedo. Nunca me hicieron nada, pero tengo miedo”
Griselda, vecina del Barrio Villa del Parque
Su hija Carina acompañó el reclamo y describió la angustia familiar. “Mi mamá vive sola y nosotros vivimos con el corazón en la boca. En un mes y medio le robaron tres veces. No es justo que no pueda dejar una puerta abierta o sentarse en la vereda”, expresó.
Para los vecinos, la problemática no es aislada. Aseguran que hay movimiento constante de personas ajenas al barrio, consumo de drogas en la vía pública y falta de controles. “A la mañana encontrás botellas, se nota que a la noche se juntan a tomar y a drogarse. No hay patrullaje. Esto hoy es tierra de nadie”, sostuvo Carina. Además, cuestionaron el funcionamiento de los dispositivos de prevención. “Hay un domo que dicen que anda, pero no anda. Hace falta iluminación, cámaras y más policía”, reclamó.
Si bien realizaron llamados al 911 y a programas municipales, consideran que las respuestas son insuficientes. “Dicen que hay pocos agentes. Hay móviles, pero no hay personal. Así no se puede”, señalaron. Otra de las dificultades es radicar denuncias. “Si no denunciás, no hay delito, pero vas a la comisaría y no hay nadie. Te cansa”, explicaron.
Ante este escenario, los vecinos piden medidas concretas: mayor presencia policial, mejor iluminación, poda del arbolado que tapa las cámaras y hasta la instalación de un destacamento en la zona. “Queremos seguridad, nada más. Poder vivir tranquilos”, resumió Griselda.
Mientras tanto, la rutina continúa atravesada por el temor. “Jamás en años anteriores pasó lo que está pasando ahora. Rafaela no es la de antes. En cualquier momento puede terminar en una tragedia”, advirtieron.







