El referente de la Escuelita Sarmiento, Víctor Gómez, salió a aclarar públicamente la situación que se generó luego de que desde el Municipio se informara su remoción por el presunto cobro de una cuota a las familias. En una extensa entrevista, negó haber percibido un sueldo municipal, rechazó haber cobrado una cuota obligatoria y sostuvo que el funcionamiento de la escuelita se sostiene desde hace años con una cooperadora voluntaria acordada y administrada por los propios padres.
Gómez relató que el lunes por la mañana fue contactado por autoridades municipales, quienes —según afirmó— le manifestaron que desconocían la existencia de una cooperadora. Sin embargo, aseguró que dicha modalidad fue informada oportunamente a funcionarios del área. “Cuando los padres decidieron hacer la cooperadora, yo fui a preguntar si se podía. Me dijeron que mientras sea transparente y los padres no vengan a denunciar que uno se quedó con plata, se podía hacer”, explicó.
El profesor remarcó que la cooperadora existe desde febrero del año pasado y que no es obligatoria. “El que quiere paga, el que no quiere no paga y el que no puede tampoco. Nunca se dejó a un chico afuera por no pagar”, subrayó.
Según detalló, los fondos recaudados se utilizan para gastos básicos y actividades: compra de botellas de agua, aerosoles, botiquín, camisetas para más de 70 chicos, meriendas, comidas en torneos, seguros médicos y traslados. “Todo es comprobable y siempre fue a la vista de los padres”, sostuvo.
Gómez explicó que la cooperadora surgió cuando la escuelita estuvo a punto de cerrar por falta de recursos. “Hace dos años no teníamos ningún apoyo. La economía se volvió insostenible y decidimos cerrar. Fueron los padres los que propusieron colaborar para que la escuelita siga”, relató.

“Nunca cobré un sueldo municipal”
Uno de los puntos centrales del descargo fue la negativa a haber recibido dinero del Municipio. “Jamás cobré los 50 mil pesos que dicen. Que muestren un papel donde diga que yo cobré eso. Nunca me pagaron”, afirmó.
En ese sentido, explicó que la Escuelita Sarmiento nunca formó parte formal del programa municipal, aunque en algún momento fue incluida administrativamente para facilitar la inscripción en torneos y evitar costos. “Nos dijeron que era solo para anotarnos a los torneos, pero nunca estuvimos realmente dentro del programa”, aclaró.
Gómez señaló que, ante el planteo municipal de adecuarse al formato oficial —que implica trabajar con grupos reducidos y sin cooperadora— optó por no acoplarse al esquema. “Me dijeron que tenía dos opciones: quedarme con 30 chicos y desarmar todo, o no estar en el programa. Ni lo dudé. Les dije que nos saquen del programa y seguir como escuelita particular”, indicó.
El impacto de la denuncia y el malestar generado
El referente expresó su malestar por la difusión pública del caso y las consecuencias personales que tuvo. “A las pocas horas de esa charla salió la información y me tuve que bancar que me digan sinvergüenza, rata, vividor. Yo trabajo, soy pintor, esto lo hago por pasión”, manifestó.
También cuestionó que la denuncia haya surgido ahora, cuando la cooperadora funciona desde hace más de un año. “Eso es lo que me pareció extraño. Nunca me dijeron quién denunció”, agregó.
Actualmente, la Escuelita Sarmiento trabaja con chicos de entre 4 y 18 años. Esta semana comenzaron las actividades con unos 60 niños, aunque el año pasado llegaron a superar los 100. “Arrancamos con 35 y terminamos con 101 chicos. A todos se les hizo el estudio médico”, detalló.
Gómez aseguró que el funcionamiento no cambiará y que ningún niño quedará afuera. “El que puede ayudar, ayuda. El que no puede, trae igual al chico. Acá nunca se le dijo a nadie que no juega por no pagar”, remarcó.
Finalmente, defendió el espíritu social del proyecto: “Esto es una familia. Acá se viene a aprender, a compartir, a divertirse. No enseñamos a ganar a cualquier precio. Por eso duele que se diga cosas que no son”.

Apoyo de los padres a la Escuelita Sarmiento
Las madres explicaron que no se trata de una cuota obligatoria sino de una ayuda acordada entre las familias y los profesores, destinada exclusivamente al funcionamiento de la escuelita y a la seguridad de los chicos. Señalaron que actualmente el aporte es de 15 mil pesos y que con ese dinero se cubre el seguro, la indumentaria, elementos de botiquín, botellitas de agua y los gastos vinculados a la participación en torneos, donde los niños asisten asegurados y con todo lo necesario. Remarcaron que el aporte no es excluyente, ya que ningún chico queda afuera si no puede pagar o si puede colaborar con menos, e incluso hay padres que cubren la ayuda de otros. También destacaron el crecimiento de los niños, muchos de los cuales comenzaron sin saber jugar y hoy participan en competencias, y valoraron el trabajo de los profesores, que acompañan y contienen a los chicos de lunes a viernes durante dos horas. Finalmente, subrayaron la transparencia en el manejo de los fondos, que está a cargo de un grupo de padres colaboradores que también se organizan solidariamente para cubrir comidas y necesidades durante los torneos.







