Esta vez no hubo nervios, no hubo temores, no hubo prórroga ni penales. Y el pueblo argentino, ávido de alegrías y de festejos, salió por millones a las plazas y avenidas del país para festejar el pasaje a la final del seleccionado de Scaloni, que conquistó el pasaje a la final del Mundial de Qatar.
En Rafaela, también fueron miles los que salieron al centro, embanderados, con camisetas y banderas, para dar rienda suelta a la alegría y empezar la espera de la final del domingo, en donde Argentina buscará su tercera estrella y lo que todo el mundo espera: saber si Lionel Messi, la gran estrella del Mundial brillando en todo su esplendor, puede finalmente coronar su carrera inigualable con el trofeo que más anhela: la Copa del Mundo.




