Desde hace tres meses, el barrio Nuestra Señora del Luján es escenario de una propuesta que combina música, movimiento y comunidad. Se trata de un taller de cumbia santafesina impulsado por Pablo junto a su hija, que funciona en la vecinal barrial y convoca a vecinos y vecinas de distintas edades, sin requisitos previos y de manera totalmente gratuita.
“Este es taller de cumbia con calidad. Abrimos hace 3 meses, y ayudamos a todos los chicos que quieran venir a bailar, sean chiquitos, sean grandes, diferentes edades. Es lindo, tranquilo, venimos a divertirnos”, contó Pablo, uno de los impulsores de la iniciativa. Según explicó, el proyecto surgió luego de transitar por otras academias y decidir emprender un camino propio: “Dejamos la otra academia y seguimos solos, se nos dio de arrancar con mi hija y es un sueño que siempre teníamos para hacer y se nos cumplió y gracias a Dios va todo bien”.
Actualmente, el taller reúne entre 15 y 16 parejas estables, además de otras personas que se van sumando clase a clase. “Tenemos dos nenitas que tienen 7, 8 añitos hasta gente de 50, 60 años que vienen. Acá bailan todos. No es porque es linda, porque es fea, porque baila bien o baila mal. Si viene alguno que no sabe bailar, se le enseñan los básicos y después se suma a la ronda”, explicó.

Las clases se dictan los martes y jueves, de 20 a 22, y se sostienen de manera ad honorem. “Las clases son gratuitas, pueden venir quien quiera. No se cobra nada acá todavía. Es todo ad honorem nuestro», agregó Pablo.
El espíritu del taller también se refleja en quienes participan. Uno de los asistentes, de 47 años, expresó: “Te olvidás de todo, de los problemas, de las cosas que pasan en la calle. Es una actividad que te hace bien a la salud, te despeja de todo. Es muy bueno hacer esto acá”.
Marcelo, de 49 años, destacó el valor social del espacio: “Yo creo que el baile es una pasión, es un arte. Te olvidás un poco de todo y salís renovado. Aparte conocés amigos, amigas, compañeros. Acá es un buen grupo, nadie se burla de nadie, cero discriminación. Es lindo demostrar la cumbia santafesina y también invitar a los jóvenes que a veces están aburridos en la calle”.
La propuesta también convoca a mujeres que encontraron en el taller un lugar para aprender y quedarse. Priscila González, que asiste desde el inicio, señaló: “Me gusta la cumbia, me insistieron mucho y aprendí acá, así que ya decidí quedarme directamente”. En la misma línea, Leticia comentó: “Se siente lindo, venís y disfrutás, te divertís, pasás un buen momento. No es solamente un baile, es venir a despejar un poco la cabeza y movilizar el cuerpo”.
Más allá del baile, el taller se consolidó como un espacio de contención. “Acá vos tenés problemas con alguien, los dejás afuera. Venimos a divertirnos. Estas dos horas las disfrutamos al máximo y la gente se va de la mejor manera”, resumió Pablo, reflejando el espíritu de una iniciativa barrial que sigue creciendo al ritmo de la cumbia santafesina.






