La reciente reforma laboral generó un amplio debate en torno a las indemnizaciones por despido y el costo laboral. Sin embargo, hay un aspecto que quedó en segundo plano y que preocupa a los profesionales del derecho previsional: el impacto del trabajo en negro en las futuras jubilaciones.
En Argentina, el sistema previsional exige como regla general contar con 30 años de aportes registrados para acceder a una jubilación ordinaria. Esto implica que todos aquellos períodos trabajados sin registración formal no son computados automáticamente, lo que puede generar importantes dificultades al momento de iniciar el trámite jubilatorio.
“En la práctica vemos muchos casos de personas que trabajaron toda su vida, pero no pueden jubilarse porque no reúnen los aportes necesarios”, explica la abogada previsional Marisol Escandell. “El problema no es solo actual, sino que se proyecta a futuro con consecuencias económicas muy concretas.”
Frente a la falta de aportes, los trabajadores suelen depender de herramientas como las moratorias previsionales —cuya vigencia depende de decisiones legislativas— o de alternativas como la PUAM, que representa un ingreso menor al de una jubilación completa y con menos cobertura de derechos.
Otro aspecto relevante es que, incluso en los casos en que se logra acceder a una jubilación, el monto a percibir se calcula en base a los ingresos registrados. Esto significa que los períodos no declarados impactan directamente en el haber final, reduciendo el ingreso en la etapa pasiva.
En este contexto, los especialistas coinciden en la importancia de la información y la planificación. “La jubilación no empieza a los 60 o 65 años, empieza con cada trabajo. Por eso es clave revisar la situación previsional a tiempo y no esperar al final”, concluye Escandell.
Marisol Escandell
Abogada – Especialista en Derecho Previsional
Atención presencial y virtual en la provincia de Santa Fe
www.marisolescandell.com.ar





